Crónicas del revés (2)
Palabras
Abro los ojos y una gallina negra de patas gruesas y recias picotea el césped alrededor de la furgo. Gotea el ambiente y esto es una mezcla de la Asturias de Doctor Mateo con el Hawaii de Perdidos. Salgo de la autocaravana a estirar las piernas y una morena salerosa hace estiramientos (esos de llevarse el talón a la punta de la nariz mientras con la otra pierna se toca la nuca) y me dice hola (no sé cómo puede hablar y respirar en esa posición). Acobardado respondo buenos días y para no ser menos intento llevar el triceps derecho a la escàpula izquierda, lo que me provoca que se me descuajeringue el deltoide y me pinche y se me haga bola el hombro. Español? Pregunta la guapa, del sur, me sale aguantándome el dolor muy machito y remato con, de Sevilla, ole! Juro que no he sido yo, ha debido ser el espíritu de la cruzcampo que echo en falta o la sangre agolpada en la sien por estar bocabajo en las antípodas.
He debido caerle en gracia porque esta española por el mundo empieza a contarme qué se le ha perdido por aquí. Todo ello sin dejar de estirarse (que diría mi Raùl que se mueve màs que la compresa de una coja) y de unir puntos imposibles de su cuerpo.
Erase una vez, en un tiempo lejano, cuando yo jugaba a deslumbrar a las chicas con la àvida intención de seducirlas, solía recurrir al tema viajes (era como elegir el tema Geografía frente a Deportes en un concurso imaginario llamado Me la Tiro, No me la Tiro) recuerdo que una gaditana me contaba su impresión sobre Grecia y el Partenón. Killo, bonito si es bonito pero eso es como Ibiza en escombros. Mucha piedra. «To mu estropeao»
No sé si lo que me gustó fue su capacidad de síntesis y su pragmatismo o el descubrir que hay otros seres como yo, dotados de una insensibilidad tan hermosa y de esa incapacidad tan al alcance de pocos para transmitir emociones.
A lo que iba, la morena se sube ahora a la mesa de piedra habilitada para las meriendas en el Kiwi Camp, se tiende, flexiona brazos y piernas y zas, el pino puente ofreciendo al cielo un ombligo maravilloso con un piercing y dejando entrever por la zona donde de pequeño me extirparon el apéndice un hermoso tatuaje de una serpiente que se le perdía hacia el monte de venus (iba a escribir la jungla pero lo soñé depiladito). No contenta en tal posición, encoge la cabeza en retroversión llevàndola hacia el coxis y mirando abajo, a la fría piedra me resume como nadie ha podido hacerlo el espíritu de este pueblo Maorí: chico, a estos si no se los lleva por delante un volcàn, se los comen los pájaros. Y tras sentencia tan definitiva saca la cabeza, se impulsa con fuerza con las piernas hacia detràs y de un salto limpio en flip flap queda de pie sobre la hierba en una ejecución perfecta mientras a mi se me caían los mocos con el frIo y la puntuaba con un 10 en su actuación de gimnasia de mesa de estos juegos de invierno.
En esto que aparece el maromo (una guapa así nunca va sola), sacado de una revista de Iron Man, descalzo, pantalón corto ajustado, torso descubierto marcando tableta y masticando una barrita energética, me mira, comprueba que no resulto peligroso para su chica (yo en babuchas, chandal del decathlon y polar, coño que son 3 grados) y me dispara qué tal chaval, frío, no? Helado confieso. Y me remata, pues ya veràs en la isla sur. Te vas a cagar (a mi me sonó como te voy a calentar a ostias si no dejas de mirarle el culo a mi piba).
La pareja vecina es de Madrid, ademàs de monisimos los dos, encantadores. Nos cuentan que llevan un mes recorriendo new zealand, nos dan mil y un detalles y recomendaciones, nos señalan en el mapa todo lo que no debemos perdernos y nos aseguran que ellos lo han pasado genial (salvo cuando la autocaravana se jodió la cabrona y el guaperas tuvo que remendar el palier, el cigüeñal y la transmisión electrónica y todo ello con un trozo de alambre, algo de loctite y una navaja suiza multifunción….quizàs exagero este detalle pero por su importancia premonitoria el lector lo perdonarà…) En fin que el chico me deslumbra, ella ya lo había hecho, y nos despedimos con un hasta la vista y allí se quedan, estirando y calentando porque el mozo querìa hoy, a modo de despedida, hacer ala delta sobre el cràter de nosequé volcàn por su cara norte, la sur, dice era una mariconada. Ella dice adios con la mano y en el movimiento de su muñeca se adivina que la artrosis anquilosante està lejos de llegar. Maldita juventud.
Tras una pequeña parada de avituallamiento en el carrefour de aquí y una ligera desavenencia entre la niña del gps y el mapa que lee mi hija (una para el norte, otra para el sur) dejamos Auckland y cruzamos dos veces un precioso puente sobre su bahía punteada de veleros a los pies del skyline). Nos dirigimos a Rotoura pasando por Mata Mata y digo yo que con estas palabras todo puede pasar y es que tras varios chasquidos, en plena ascensión al Monte Maunganai (menos mal que en vía con dos carriles) la furgo pierde potencia, yo que aprieto pero que nada, se viene abajo, vamos, vamos tù puedes, el pedal se queda flàcido y gatillazo a mitad de la subida. Quièn quiera ver en esta escena un símil de índole sexual que se lo haga mirar. Aquí no hay impotencia sino cable de acelerador roto.
Me acuerdo del guapo del camping. Yo hubiera hecho lo mismo pero no tenía loctite y tampoco navaja. Lo intenté con el peine pero como no era de los buenos porque siempre uso los de las amenities que me traigo de los hoteles, se me rompió al primer intento y ahora ya me veo despeinado hasta septiembre.
Tiro de móvil pero una muchacha muy amable me dice hasta cien veces sin alterarse que the number is not valid así que salta a la carretera, intenta que te pare un aborigen, haz caso omiso a los insultos de los otros conductores que se encuentran en plena curva ascendente con una autocaravana parada y duda entre si es mejor que las niñas se queden dentro o fuera de vehículo.
La escena da susto pero el final es feliz. Un amable señor nos contacta con su móvil con la aseguradora, la policía nos protege hasta que llega la grùa y en el taller descubren que pueden arreglarlo sin tener que pedir recambios a la ciudad. Con un retraso de tres horas retomamos nuestro viaje. En el intermedio Clau se lo ha pasado genial con la aventura y se ha reìdo como una loca jugando a imaginarse historias de miedo. María me ha dicho que estaba orgullosa de mí. Como un campeón no he blasfemado ni perdido la sonrisa en todo día. Cosas de las antípodas.

«…hacer ala delta sobre el cràter de nosequé volcàn por su cara norte, la sur, dice era una mariconada.» Buenisimo, jajaja!
Que pechá de reir me he dado con la historia del día… aún me estoy secando las lágrimas de los ojos!!… Muy bueno, espero con impaciencia el siguiente relato. Buenas aventuras!!
Sencillamente «sublime» (no esperaba menos de tí)…. Aunque debes saber que la insensibilidad no es un Don y está lejos de ser hermoso. La capacidad para transmitir emociones positivas es lo realmente inalcanzable.
Espectacular.
Con todo mi cariño,
T.