NOMBRES…

De pequeño me gustaba un apellido, Faulí. No sé dónde lo encontré pero firmé mis primeras letras con él como seudónimo. Más tarde, en el cine, descubrí a Lautaro Murúa, el de La Raulito, y siempre pensé que con ese nombre podría haberse dedicado a cualquier cosa. Después vino Gomaespuma a jugar con los nombres y disfruté con Gustavo de Básica y Ernesto Mate Ensalsa.

Hace días conocí a Alma. Me sorprendió su desenvoltura, su saber hacer. Inquieta, curiosa, desde el primer momento me hizo sentir como en casa. Me supo escuchar, atrevida, rápidamente intuyó mis necesidades y hurgó en lo más escondido de mi ser para, con maestría, sacar lo mejor. Fue un encuentro placentero, como de viejos conocidos que se miran sin tener que hablar mucho. Disfruté entre sus manos, sentí sus labios y crecí en su boca, cerré los ojos e intenté adivinar sus siguientes pasos, pero supo sorprenderme. Nada fue igual que en otras ocasiones. Realmente, ponía Alma en lo que hacía. Cuando terminó, con un beso selló mis labios. Nada pude decir. Inimitable, acerté a pensar.

Al salir le prometí que volvería, dejé el billete de cien euros sobre el recibidor de la entrada y tomé la tarjeta que me dio con su móvil particular. Ya en el ascensor me fijé en su nombre completo, Alma Mazo. Sin duda, el destino supo lo que hacía desde el primer momento.

GAFAS

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Todas mis novias han querido siempre que cambiara de gafas. Es un mantra. No más allá de unos días después de conocernos, algunas a las pocas horas, ya empiezan con un acercamiento indirecto al tema….a ver los ojos… ¿siempre usas gafas? para ir directamente a….pues a ti te irían unas de (póngase aquí cualquier ocurrencia trendy), e incluso las más desconsideradas se atreven con un “es que esas son muy antiguas”. Debe ser un rito, una prueba. Deben pensar, si este le cambio las gafas, por mí haría cualquier cosa.

 

 

 

Como soy de natural dócil, en nuestra primera semana de amor, ya tenemos la visita obligada a la óptica. El final es fácil de suponer, oye, mira, no es por ti, es por mí, estoy en un momento que necesito mi espacio, acabo de salir de una relación y necesito encontrarme…..total,  que me quedo con un palmo de narices y unas gafas nuevas por estrenar que con absoluta seguridad no han de gustar a la siguiente.

 

 

 

Así, he pasado de las de pasta a las metálicas, finas y de patillas anchas, de marca y genéricas, progresivas y multifocales, qué más da pienso para consolarme, tampoco me estaban pidiendo venirse a vivir conmigo. La más lanzada me insinuó las lentillas. Tras dos semanas me dejó con el corazón roto y los ojos rojos. En fin, al menos no se notaba el llanto.

 

 

 

Hace años un amigo se iniciaba en el mundo de las motos. Su presupuesto sólo le alcanzaba para una vespa de segunda mano. Con ilusión, la repintó, cambió el asiento, los puños, la llenó de pegatinas e incluso le encajó unas alfombrillas reposapiés. Un día la enseñaba con orgullo a un colega común que tras echarle un vistazo le dijo…sigue siendo una vespa. Una vez le dije a una pretendienta, “sólo soy una vespa de segunda mano”. No lo entendió y tampoco quise perder el tiempo en explicarlo.

 

 

 

Todo esto pensaba frente a la dependienta de Alain Afflelou que tenía en mí una presa fácil para conseguir sus objetivos trimestrales.

 

-Entonces, ¿le enseño los nuevos modelos que nos han llegado para esta temporada?

 

-No gracias, dice mi chica que estas me quedan estupendas, respondí sonriendo, y salí a la calle silbando una canción que no me podía quitar de la cabeza….na, na, na, du, du..nana….hey babe, take a walk on the wild side….tú, turú, …….

 

DE CINE….LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI

Hace siete años estuve donde las brujas y recuerdo que llovía como si de una maldición se tratara. El sábado pasado apuntaba el otoño y me dejé llevar, melancolía, de la mano al Zona Este repleto de freakies disfrazados de personajes de la Guerra de las Galaxias para rendir pleitesía a la última obra del Director de la Academia del Cine (don Alex de la Chiesa). La verdad es que no tenía ni idea de qué me iba a encontrar (el tráiler no desvela) y tras el cabreo inicial de ver cuánto organismo pone la pasta que el público no deja en taquilla (TVE, TV3, Canal Plus, ICO…Gobierno de…) me encuentro con una peli divertida, estupendo el atraco inicial, donde las brujas no son otras que las mujeres, como género y como madres. Se comprende con facilidad que el Instituto de la Mujer sea de los pocos entes que no ha puesto dinero para esta causa.

A mi parecer le sobra un cuartito de hora y alguna que otra escena gore. Muy bien Hugo Silva, estupendo Mario Casas, en plan Hombres y Mujeres y viceversa, geniales la brujas con Terele Pávez, Carmen Maura. Macarena Gómez y una tal Carolina Bang que está como un queso.

Visto lo visto aplaudo a don Alex de la Iglesia y espero que el lobby no se le eche encima como al juez Serrano. ¿Quién no ha dicho alguna vez que todas son unas brujas? Un espectáculo divertido que no una gran película. 

Se me olvidaba…..la sala estaba llena, llena de niños. Muchos solos y otros acompañados de sus padres. O pensaron por el título que la cosa va de Halloween o se nos está yendo la pinza educativa. Eché en falta a la Consejería de nosequé quitando custodias e imponiendo multas. 

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Arenas en las ruedas (final)

De vuelta en el autobùs de Marrakech me impongo unas líneas. Qué difícil. No he sido capaz en estos ùltimos siete días. Suelo decir que para unir palabras necesito la mente tranquila y esta vez me ha sido imposible. Exhausto. Quizàs el reto físico mayor que he vivido: casi 400 kms de pedaleo con más de 5000 metros de desnivel por pistas desde Midelt a Dades en el Atlas occidental.

Imposible encontrar el momento y la energía necesarios para pintar a este grupo cincuentón que se puede permitir dejar atrás familia (algùn que otro yayo), oficinas, consultas y despachos para travestirse de maillots y lanzarse por desfiladeros y jadear por puertos (dios, qué bonito es jadear y caer muerto ….) hasta que la cima te otorga la parada necesaria para recuperar el aliento y llenar ese saquito de autoestima que nos acompaña en la camel back y nos ayuda a aliviar los achaques y engañar a ese compañero de camino que se llama edad….Dios, sentirse vivo es mucho más que simplemente vivir. Más y mejor.

Durante siete jornadas hemos dormido en tiendas (cuánto tiempo hacía!) y compartido las estrellas que explotaban en un cielo fulgurante sobre nuestras cabezas.
Durante siete días hemos mezclado el sudor y el polvo de los caminos y apreciado el tajin y el couscùs, compartido el agua y estrechado lazos sin palabras, sólo miradas cómplices entre compañeros de pelotón.

Gracias Patxi, Javieres, Gotzon, Paco, Nono, Santi, Edgar, Angel, Khallal y otros por siete días de gozoso sufrimiento y por llevar a gala pertenecer a este grupo de locos que vive la vida sobre ruedas.

Fuera de la bicicleta (no se habla cuando se rueda) he encontrado al personaje del viaje. Por guardar su intimidad esconderé su nombre bíblico y sólo diré que ha sido el chófer que nos ha transportado con maestría. De su compañía he sacado conocimiento de la prescripción musulmana del rasurado mensual femenino así como de la elasticidad de la mora para llevar las piernas hasta la almohada y ofrecer su sexo pleno al varón. Sin rencor me ha relatado su divorcio, del que salió con el mismo dinero que su abogado, ninguno. Y aunque se confiesa un vàndalo, relata con sincero amor cómo conoció a la mujer que le acompaña ahora: sabes, tío, que después de mucho andar, un día vas y te encuentras con alguien a quien pareces conocer de otras vidas. Nos presentaron en el Arenal de Sevilla y a los días vivíamos juntos. En sus ojos de pillo brilla el amor y eso, el amor, el lo que nos mueve.