NOMBRES…
De pequeño me gustaba un apellido, Faulí. No sé dónde lo encontré pero firmé mis primeras letras con él como seudónimo. Más tarde, en el cine, descubrí a Lautaro Murúa, el de La Raulito, y siempre pensé que con ese nombre podría haberse dedicado a cualquier cosa. Después vino Gomaespuma a jugar con los nombres y disfruté con Gustavo de Básica y Ernesto Mate Ensalsa.
Hace días conocí a Alma. Me sorprendió su desenvoltura, su saber hacer. Inquieta, curiosa, desde el primer momento me hizo sentir como en casa. Me supo escuchar, atrevida, rápidamente intuyó mis necesidades y hurgó en lo más escondido de mi ser para, con maestría, sacar lo mejor. Fue un encuentro placentero, como de viejos conocidos que se miran sin tener que hablar mucho. Disfruté entre sus manos, sentí sus labios y crecí en su boca, cerré los ojos e intenté adivinar sus siguientes pasos, pero supo sorprenderme. Nada fue igual que en otras ocasiones. Realmente, ponía Alma en lo que hacía. Cuando terminó, con un beso selló mis labios. Nada pude decir. Inimitable, acerté a pensar.
Al salir le prometí que volvería, dejé el billete de cien euros sobre el recibidor de la entrada y tomé la tarjeta que me dio con su móvil particular. Ya en el ascensor me fijé en su nombre completo, Alma Mazo. Sin duda, el destino supo lo que hacía desde el primer momento.

Mmmm!!!…. Quien fuera Alma para conseguir tan hermosas palabras de tu boca.
Genial!!!!