Lecturas…

imageMe he encontrado con esto. Fisgoneando. Suelo hacerlo en casas ajenas. Demasiado relax en estas vacaciones ha acabado con mis provisiones de lecturas. Rebusco. Me gusta saber qué leen. Eso te da mucha información sobre quién duerme a tu lado. Ya lo sabes, sin un día me invitas a tu casa aprovecharé cualquier descuido para colarme en tu habitación y mirar sobre tu mesita de noche. Eso y las despensas. No necesito más para tener una opinión, qué comes y qué lees. Imposible mentir. Me importa un huevo lo que pongas en tu muro o cuentes en tu blog. Me río de tu currículo. Eres lo que comes y lo que lees.
La verdad es que no tenía mucho donde escoger. Todo demasiado específico (hay que tener en cuenta que los anfitriones, ella ingeniera y él profesor universitario experto en historia de las religiones, tienen una biblioteca bien nutrida pero demasiado densa para mi pereza estival. Por supuesto, nada de novela negra. Otro día hablaré de la despensa…). En fin, que tiro de Ángeles  Caso con poca convicción. En su tiempo me gustaba esta morena de pelo rizado que me daba el telediario de finales de los ochenta. Mis desvaríos se cruzaban entre ella y una presentadora del tiempo del Canal Sur pequeñita y apretada (convencí a mi hija que me la eché de novia y convencí a una medio novia que se hiciera pasar por ella ante mi hija). Creo que desde que la despidieron dejé de ver la televisión autonómica. Eso de fliparse con las presentadoras lo debe entender bien felipesexto. Al fin y al cabo cuando uno almuerza todos los días solo se termina encariñando con la pantalla. Personalmente me he comunicado más con algunas tertulianas que con familiares de primer grado. A veces hasta sin encender el aparato.

Pues Ángeles  Caso dejó aquello del noticiario y se puso a escribir. No he leído nada de ella. Sé que coqueteó con el Planeta hasta que lo ganó, algún que otro guión cinematográfico y, últimamente hace incursiones en las plataformas cercanas a Podemos. Le tengo cierto cariño, como de novia antigua. Me la fantaseo discreta y lista, muy lista y me gustan las mujeres listas. También me gustan los hombres listos. Busco en la wiki su edad y resulta que somos del mismo año, buena cosecha. También me dice que su padre fue Rector. El mío panadero. Un amor imposible. Lo supe desde el principio.

Me ha costado entrar en la historia. Primero por prejuicios al leer la solapa, historia de mujeres. Segundo por la dedicatoria de quien regaló el libro, una mujer a otra. Tercero porque en las primeras diez páginas no hay sangre ni desaparecidos. Es más, están llenas de sentimientos y estos me repelen. En la vida y en las páginas. No soporto el nudismo sentimental. Sin embargo he encontrado una dureza que me hizo romper mi norma (leo cuatro líneas, leo cuatro páginas, leo veinte, son los filtros, especie de oportunidades que le voy dando para que me enganche) y no lo deseché (los desechos van a la chimenea que esto me lo enseñó Carvallo). Me estoy alegrando. No sé cómo acabará. Con las mujeres ya se sabe, pero estoy llegando al punto de no retorno, ese que me digo este me lo termino aunque me joda. Lo que se empieza se acaba, las lentejas te las comes todas y me dejas el plato limpio y a la meta se llega, sufriendo, muerto pero se llega. Esto me lo enseñó una mujer sin necesidad de escribir un libro ni de ponerse sentimental.