Hacía tiempo que no pasaba por aquí www.letrasdecambio.org y es que la cosa no ha estado para pamplinas. Ahora, de vuelta de Madrid, vengo hilando. He subido a ver al nieto, Tristán, casi un año que hacía este viaje para verle nacer y ahora lo dejo en el mismo hospital donde un rotavirus lo tiene descerrajado a diarreas. Nacimiento, vida, y mierda. La verdad que me lo pone fácil la historia para concluir que todo es una puta mierda pero qué va, la vida es maravillosa y si no que lo digan los muertos.
La cosa va más de virus. En el colegio del opus donde estudié se estilaba una frase. Allí dónde no comprendías la integral o te liabas con el óxido y el hidróxido, el profesor te soltaba “eres más corto que la picha un virus” y como por entonces no se había inventado la autoestima, la rabia te la confesabas y te quitaban el pecado mortal. Ellos tenían arreglado el problema de la inmortalidad, otros tenemos que estar pendientes de los putos virus. Pero bueno, que la vida no es una mierda, aunque en la mayoría de ocasiones todo termine jodiéndose.
Hace también muchos años hice kilómetros para acudir a la consulta del sicólogo (yo de siempre me he dejado tratar) y cuando el tío (todavía lo recuerdo, fumando en la consulta, que por entonces no se había inventado el tabaquismo) me pregunta cómo estás y le digo que hecho una mierda, va el notas y me dice que me largue y que la señorita me daría cita para el mes siguiente. Mierda de Freudianos.
En fin, que mierda y todo que se jode, me recuerda el Facebook que hace tres años, tres (1*La maldición de MAF), escribí un cosa muy bonita que titulé Mi Novia y que lo hice de corazón y el corazón también se jode y necesita de válvulas, stems y bypasses. Pues de lo escrito me quedo con que mi novia, no he llamado antes novia a ninguna, puso el cartel de se vende a la entrada de mi cueva y eso es de agradecer porque la cueva se ha vendido, o se ha alquilado, o me la ha embargado el banco pero que ya no hay cueva ni falta que me importa. Y esa labor es muy pero que muy de agradecer. Esa chica vale los millones que yo no he pagado y en mi descargo diré que soy culpable de todo. Para qué repartir. Los últimos vientos nos soplaron al Este y los restos del Siroco y el naufragio quedaron guardados para siempre en una habitación cutre de un hotel vietnamita. Y esto me pasa porque me soy infiel. Sí, de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Y esto andaba pensando cuando se me fue la olla a las Exes. Porque una esposa es una esposa y puede dejar de serlo y una novia también pero cuando se convierte en Ex, ya será Ex siempre. Eso no cambia. Eso imprime carácter. Las Exes son eternas.
Y todas la Exes te dejan algo. Una colonia que ya no dejarás de usar, una caja con fotos y llena de preguntas, un lugar, un paisaje, un país al que probablemente no querrás volver. El recuerdo de unas ingles (ya brasileñas, ya selváticas o desérticas). Otras te dejan una hija, dos en mi caso, y ya con eso no tienes que pensar en otros recuerdos. A veces te coge el cuerpo tonto y te descubres pensando si ésta o aquella la chupaba mejor o era mejor no intentarlo para evitar el desgarro (en otras ocasiones te maravillas del virtuosismo y cómo algo tan simple como una mamada puede catalogarse de néctar de dioses, algo como convertir un mollete de Alcalá en una pieza de alta cocina. Y es que las hay artistas, artistas)
Y ahora, con la precrisis de los sesenta, me da por apuntarme a retos de profesionales que casi acaban conmigo, por dar la vuelta al medio mundo que me queda y por huir de Sevilla Este, que ya he cumplido con creces la condena de los veinte años y tengo derecho a reinsertarme en el Centro intramuros donde voy a disfrutar de un coqueto apartamento para que me coja andando la Alfalfa y las Setas. Vamos, que voy a vivir en la Puerta Carmona y no a las afueras de Carmona, como hasta ahora.
Y en lo que respecta al amor voy a seguir insistiendo, erre que erre.
BUSCO CANDIDATA (Profesionales abstenerse).
• Rubia de bote. Que me supere con los tacones puestos y me reduzca sin ellos.
• Competitiva, hasta con su sombra. Que sea intensa, imperfecta y esté orgullosa de serlo.
• Nada real. Abrumadora e irreal como una pesadilla.
• Que dude hasta de su nombre y rectifique,
• Coqueta y presumida. Que presuma de todo menos de tener las cosas claras.
• Consentida. Adicta al Oysho y Etam. Independiente, de boquilla.
• Que sea un camaleón aunque corramos el riesgo de no encontrarnos o reconocernos.
• Que me crea lo imprescindible y me haga creer justo lo contrario
• Que no me preste atención y se entere de todo
• Nada de perros y gatos, que quiero ser su animal de compañía
• Si madre, sólo a jornada parcial y nada de tarifa plana.
• Que no sepa conjugar el pasado y que le importe un carajo el futuro
• Que esté dispuesta a invertir el plan de pensiones en buenos hoteles
• Condiciones a convenir, de ambos. Disponibilidad inmediata.
• Idiomas. No imprescindible hablar el mismo. Que entienda los silencios y no traduzca las intenciones. Evitar los comentarios de texto.
• Que me mire a los ojos y me diga que soy un gilipollas integral y que me amenace con cortarme los huuuevos (así, arrastrando la u) si se me ocurre dejar de ser como soy.
• Que ría, ría y ría hasta obligarme a pagar rescate por su sonrisa si alguna vez la pierde.
• Que me ame con locura, si no me quiere no me interesa.
Sé que lo he puesto difícil pero juro que la amaré siempre. Al menos hasta que se me pase.
(*) MAF es Miguel Ángel Fernández, gitano rico y malaje del Arahal que cabreado conmigo por algún motivo me condenó con la siguiente maldición: Nada te durará más de tres años. Siempre estarás cambiando.