LA DERECHA HA PERDIDO. Lo han dicho en Twitter!!!
Para abreviar y no perder tiempo hablaremos de derechas e izquierdas. Sin ponernos pedagógicos ni exquisitos. Simples. Que cada uno entienda el concepto como quiera y que cada cual le añada el adjetivo que le plazca.
Tradicionalmente (la tradición, concepto jodido), a unos se les llama conservadores y a otros progresistas. Los nombres tienen guasa y dicen mucho. Para los primeros es casi un mote, un estigma chungo y para los segundos un piropo, un nick guay. Maldito sea el que hizo el reparto en este bautismo de categorías. Es evidente que los “rojos” salieron mejorados mientras que a los “azules” les cayó la legítima estricta y llevan la herencia a cuestas con más pasivo que activo.
Como cada “casta” (perdonad el término), quiero decir, generalidad o grupo, cada uno tiene sus arquetipos, si los ingleses son flemáticos, los conservadores son reaccionarios, los de Lepe muy burros y los progres son modernos y divertidos mientras que sus hermanos fachas son unos tristes. Al mismo tiempo, nadie lo duda, los de derechas son ricos, de abundante patrimonio, normalmente conseguido sin trabajar, especulando o explotando al obrero; no como la izquierda, siempre solidaria, avanzada y defensora de la igualdad de clases.
La caverna, a falta de ideas tiene el dinero y con eso se compra todo, especialmente la prensa, la información y con ella el poder. Los descamisados, a falta del pecunio se han venido aviando con la pancarta y tiran de imaginación al poder y a falta de rotativas utilizan el grafitti y el slogan. Unos se malcrían y educan en los colegios privados más elitistas y cultivan amistades y lobbies en las mejores universidades y otros tiran piedras a la policía cuando hacen pellas (rabona, en mi pueblo), cantan canciones, se visten de flores y se fuman la hierba. Unos se permiten gastarse la pasta en tanques y a otros sólo les da para un pobre cóctel molotov. La enciclopedia Espasa y el panfleto. Dios ha muerto. Haz el amor y no la guerra.
Y en esto llegó Fidel, digo, la internet. Y con ella el Facebook y el Youtube. Una vez asolada la educación tradicional carca obsoleta por la caballería logse, nos despojamos de valores caducos, y dejamos al rebaño que paste feliz sin mucho discernimiento frente al Gran Hermano VIP y el Fifa 14. Ya no se venden periódicos ni se leen las terceras del ABC ni las sábanas de Pedro J. Se acabó el Vals de la ñoña monarquía de Sissí Emperatriz, ahora nos movemos a ritmo de tuit republicano. No más de 140 caracteres para glosar toda una ideología y además gratis, tarifa plana, y el móvil que te lo paga papá y es de los caros. Wifi universal. Un hombre-una wifi. No me lo expliques, ponme un whatsapp. No al toro de la Vega, cien mil votos.
Y aquí se ganó la batalla. La red, lo viral, dos frases, ingeniosas porque son unos artistas y millones de reproducciones. O viralizas o estás muerto. Hueles. Lo mismo da convocar un botellón, que derrocar un régimen. Pásalo. Las hordas rojas campean por la banda ancha, toma retuit hijoputa. Diez millones de votos contra cincuenta millones de reproducciones del último video chistoso de El Intermedio. Pero quién se va a tragar un mitin, un argumento, la exposición de un programa, programa, programa electoral si ya me lo explica, y con mucho arte, el gaditano Álvaro Ortega. Los artistas han despedido a sus representantes y han contratado un community manager. Los partidos eliminan el Comité electoral y contratan jóvenes gurús para que los conecten con las masas a base de viralidad. Y en esto, la izquierda ha tomado la delantera, ha ganado por goleada. A falta de ideología se han apropiado de la red como se quedó con el greenpower sostenible. Mientras los tristes siguen anclados en la cadena de montaje del siglo diecinueve, los modernos surfean el mundo global. Con lo que al abuelo le ha costado aprender el correo electrónico, el nieto abusa de Instagram y Snapchat. Criados con videojuegos, estos nativos digitales manejan con soltura el rollo táctil y han metido un gol con la mano. La Clave de Balbín versus La Bruja Avería. No hay color, falta cintura. Unos, giran La Tuerka con habilidad y otros quieren ganar las elecciones jugando al futbolín con Bertín Osborne. Pena me dan.
