MUJERES DE MI VIDA (2) En construcción….

MC tenía bigote, sí, como Penélope Cruz en Jamón, Jamón, y yo cercaba los once años. Muy morena, hirsuta, pobladas cejas, fibrosa. Probablemente fuera gitana pero yo no sabía entonces qué eran los gitanos. En la clase el resto de bachilleres soñaba con una rubita de pelo corto que se incorporó a mitad de curso pero mis pensamientos se perdían en esa oscura figura resuelta que a la hora del recreo, cuando todos buscábamos el trozo de pan y la onza de chocolate, sacaba de su maleta de cuero un bocadillo de salchichas y un botellín de cerveza que, decía, su padre le preparaba.

 

MC nunca contestaba cuando se le hablaba. Era ella quien preguntaba siempre. Una mañana me pasó una nota. En el recreo no salgas. Estuve toda la hora de matemáticas absorto, en la nube, hasta que don Horacio me bajó de un tirón de patillas (don Horacio nos golpeaba con un palo grueso al que llamaba manubrio para que entendiéramos mejor los quebrados y las fracciones. Años más tarde me lo encontré de Jefe de Servicio en la Delegación de Educación. Me recordaba y me arregló con eficacia y prontitud un problema de trienios. La culpa me ayudó en esta ocasión). A lo que iba, que se me va la perola, cuando sonó el timbre dejé pasar a todos los compañeros que corrían hacia el patio y me quedé a solas con MC en una esquina de la clase. Resuelta, me cogió la mano, tiró de mí hacia una banca del final y me indicó que me sentara. Ya sentados, puso mi mano derecha sobre su pierna y la movió por su muslo bajo la falda. Era como yo había imaginado. Tenía todo el vello que aún a mi no me había salido. Me ruboricé. Acto seguido se levantó, corrió hacia el patio donde la Señorita Mercedes (no hablaré de este personaje, de momento) vigilaba los juegos y le dijo, sin ningún sonrojo, que yo le había dicho guarra.

 

Yo seguía mudo desde el episodio anterior y no supe qué argumentar. Me llevaron al despacho del director (un salón grande donde Don Juan tenía instalada una gran maqueta de trenes) y me dejaron a solas con él. A la pregunta de por qué había dicho aquello contesté que MC se comía los granos de café con pegamento de un collage que preparábamos en trabajos manuales. Afortunadamente, por entonces Fernando Savater no había escrito Ética para Amador porque Don Juan me lo habría hecho leer, lo que me hubiera marcado para siempre. Arregló el entuerto con un par de buenas ostias. Bueno, en realidad sólo una, pero bastó.

 

Nunca he dicho guarra a una chica, I confess, (sí he oído en más de una ocasión como suena en boca de una este calificativo hacia otra y la verdad es que es rotundo, completo, sonoro, total. Ni siquiera loba logra tanto).

 

La vuelta a clase fue ignominiosa. Todos me miraban porque sabían que había pasado por el cuarto de trenes. Ni me atreví a mirarla. Sobre mi silla otra nota suya, te quiero, MC, firmaba.

MUJERES DE MI VIDA (Tomo I) En construcción……

He terminado de leer Diario de Invierno (Paul Auster), por fin, y será por empatía, será el invierno, me han venido las ganas de hacer memoria. Me han llegado de súbito, como arcada violenta aunque se trate de una memoria dulce.

Queda un mes para la primavera y estoy decidido: Aquí empiezo

Mujeres de mi Vida (Tomo I).

 

Por cuestiones prácticas he debido fijar un límite temporal. Ya que no lo haré hacia detrás, sí lo pondré por delante. Nada irá más allá de 2010. Ese es el tope. Se trata de amores prescritos encerrados en ese guarismo redondo.  

La selección ha sido fácil. Un simple mirar y ahí estaban, o mejor dicho, si ahí estaban es que debían estar aquí. Por aquello de preservar cierta intimidad, pudor y evitar reclamaciones legales usaré claves o siglas, iniciales o referencias ocultas al gran público. Todo lo que escriba es verdad, o a mi me lo parece.

 

  1. No es por empezar, ni por el orden que impone el alfabeto. Ella es A y estamos a finales de los 60, quién sabe si en la noche calurosa que el primer hombre pisó la luna. Es referencia materna (en esta lista no aparecerá mi madre, eso está superado) y A era la madre de J.

Jota era mi amigo, quizás el único que jugaba a fútbol peor que yo y eso me confería cierta autoridad moral como para imponerle que me invitara a merendar a su casa y allí estaba ella. Madraza, curva, nodriza, siempre la recuerdo con el más pequeño colgado del regazo, y siempre era verano y siempre hacía calor húmedo y siempre llevaba ligeros vestidillos de flores cortos y desgastados. No recuerdo haber pensado qué habría debajo de aquellos trapos pero envidiaba el juego de pasar bajo su falda. Para mí era energía de mamma italiana, afecto, emoción y con ella empezaron mis primeras ……. incomprensiones sobre el sexo opuesto. Nunca llegué a entender cómo podía tener un marido tan feo. Nunca se lo confesé a Jota. Tampoco él aprendió a jugar al fútbol, ni yo.

DE CINE. GANGSTER SQUAD.

 

Ir al cine con CR es un lujo. Todo olía a hat trick, miércoles de Champion´s pero falló el rival.

La mafia es demasiado seria para tonterías como esta. Te pasas el tiempo, porque no llegas a creerte lo que estás viendo, evocando películas de verdad, desde Los Intocables a Casino, pasando por Uno de Los Nuestros. En ocasiones tienes la impresión de estar delante de un cómic. En otras piensas directamente que te están tomando el pelo. En el mejor de los casos, que se trata de una fotocopia de fotocopia.

Ante el reparto nos debemos quitar el sombrero pero finalmente nos encontramos a un Nick Nolte que me recuerda al Tony Leblanc de Torrente, un Josh Brolin de cartón piedra, ese Sean Penn que pone cara de malo (me gusta la frase “estás ante dios”) y ese chico encantador Gosling,  al que le duele la cara de ser tan guapo. A la chica le falta Roger Rabbit. Y de la música ni me acuerdo. Ni el humo del tabaco me recuerda al cine negro de verdad. Será light.

Pues bien, ciudad de Los Ángeles 1949 y un mafioso Mickey Cohen que domina el terreno. Para hacerle frente se pone en marcha una cuadrilla chirigota que se olvida de la placa de policía y les hace frente con sus mismas armas (algo así debió pensar José Barrionuevo y el Señor X cuando tramaron lo del GAL).

Si a Django le sobran hectólitros de sangre, a esta brigada de élite le podemos quitar kilos de munición y minutos de metralleta. Vamos, olvidable.

La velada se finiquita con un par de Protos y tapas en Casa Paco. A lo seguro. Image

 

DE CINE. HITCHCOCK. SUSPENSE.

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Mi acompañanta me llevaba dando largas desde el verano. Cuestión de esperar que se agoten las excusas. Cine a las 8. Falla la primera opción y nos decidimos por Hitchcock (Avenida V.O.) con ciertas dudas. Una única referencia y no de una fuente fiable. Suspense.

Es curioso, la peli se cuenta en el título, detalla la vida del genio, quizás con cierta tendencia a hurgar en su personalidad más oscura, durante el rodaje de Psycho con un final conocido y, sin embargo, crea cierto suspense. Eso tiene ser The Master.

Anthony Hopkins bien, quizás pasado de botox en la caracterización, lo que le impide gesticular y algo sobreactuado en el habla. Helen Mirren (la esposa, Alma Reville) excelente. Debe ser cierto, detrás de un buen tío, una mujer estupenda (detrás de una tía buena, un montón de gilipollas). Scarlett Johansson, en una señorita Leigh con curvas muy bien dirigida.

La cinta se ve con agrado y el metraje es el justo, quizás un pequeño bajón a la mitad. Lo mejor? Su obsesión por las rubias (me too!) y la escena en la que la esposa le pone las pilas. Divertida la dirección orquestal de las cuchilladas en el baño.

Primer viernes de Cuaresma y la peña quiere carne. La primavera sevillana ha comenzado el countdown. Intentamos cenarnos en La Azotea y Brunilda pero imposible. Finalmente nos acoge El Manijero. Buenas tapas y cola light. Se acabó el suspense. No te hagas rogar tanto la próxima, es la una y estoy en la cama. El sábado trae subidas.