MUJERES DE MI VIDA (Tomo I) En construcción……
He terminado de leer Diario de Invierno (Paul Auster), por fin, y será por empatía, será el invierno, me han venido las ganas de hacer memoria. Me han llegado de súbito, como arcada violenta aunque se trate de una memoria dulce.
Queda un mes para la primavera y estoy decidido: Aquí empiezo
Mujeres de mi Vida (Tomo I).
Por cuestiones prácticas he debido fijar un límite temporal. Ya que no lo haré hacia detrás, sí lo pondré por delante. Nada irá más allá de 2010. Ese es el tope. Se trata de amores prescritos encerrados en ese guarismo redondo.
La selección ha sido fácil. Un simple mirar y ahí estaban, o mejor dicho, si ahí estaban es que debían estar aquí. Por aquello de preservar cierta intimidad, pudor y evitar reclamaciones legales usaré claves o siglas, iniciales o referencias ocultas al gran público. Todo lo que escriba es verdad, o a mi me lo parece.
- No es por empezar, ni por el orden que impone el alfabeto. Ella es A y estamos a finales de los 60, quién sabe si en la noche calurosa que el primer hombre pisó la luna. Es referencia materna (en esta lista no aparecerá mi madre, eso está superado) y A era la madre de J.
Jota era mi amigo, quizás el único que jugaba a fútbol peor que yo y eso me confería cierta autoridad moral como para imponerle que me invitara a merendar a su casa y allí estaba ella. Madraza, curva, nodriza, siempre la recuerdo con el más pequeño colgado del regazo, y siempre era verano y siempre hacía calor húmedo y siempre llevaba ligeros vestidillos de flores cortos y desgastados. No recuerdo haber pensado qué habría debajo de aquellos trapos pero envidiaba el juego de pasar bajo su falda. Para mí era energía de mamma italiana, afecto, emoción y con ella empezaron mis primeras ……. incomprensiones sobre el sexo opuesto. Nunca llegué a entender cómo podía tener un marido tan feo. Nunca se lo confesé a Jota. Tampoco él aprendió a jugar al fútbol, ni yo.

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