RECUERDOS

Llevo tiempo con alguna frase garabateada,  algunas ideas mal cocidas, dándole vueltas a la cabeza y todo gira en torno a una única pregunta. ¿Yo por qué recuerdo tantas tonterías? Los que me conocen me dicen que tengo buena memoria. Yo, que me conozco mejor, lo desmiento. Y me someto a la prueba. A ver, pregúntame algo realmente importante, lo habré olvidado. Confundo el nombre de mis abuelos maternos y paternos, no recuerdo la distinción entre diptongo e hiato y eso que me lo han explicado cien veces, y olvido las caras con suma facilidad.
Sin embargo, recuerdo las matrículas de los primeros vehículos de los vecinos de mis padres, el nombre de un síndrome raro que afecta a uno entre un millón y el apellido del ministro de educación de Indonesia.

Ahora casi no recuerdo a qué viene todo esto…. Bueno, sí. Ayer vi el corto de Amenábar sobre una cerveza. No recuerdo qué cerveza era pero el título era VALE (el protagonista se lleva a la chica a base de recuerdos) y sí te puedo decir varias estupideces ridículas que recuerdo sobre el director y los actores, especialmente sobre Dakota Johnson, su padre, y el negro que hacía de compañero en la serie Miami Vice, corrupción en Miami, y se parecía a Paquirri, dios le tenga en su gloria. Dios mío, ¿Por qué recuerdo todas esas tonterías?

Recuerdo un poema de Góngora que leí con 13 años y no me acuerdo de cuándo leí poesía por última vez. Recuerdo el nombre de mi primera novia y no recuerdo cuándo le dije te quiero a la actual por última vez. Recuerdo con luz vívida las mentiras que me repito y he olvidado tantas verdades sobre mí mismo. Recuerdo mis impertinencias y me cuesta recordar las veces que hablo alto y claro.

Recuerdo haber leído el Exonario de Jorge Mux, un glosario de términos nuevos que definen situaciones y objetos inventados o probables. Aprendí que la ALOMEMESIS, podría ser el nombre perfecto para describir la variación que sufren los recuerdos cada vez que son recordados y sufro de PISTENTIMIO, errónea creencia según la cual creo que recordaré esa idea que se me ocurre momentánea y espontáneamente y no apunto, para luego descubrir que ya la he olvidado. Me suele ocurrir en la madrugada y tengo la certeza de que no lo olvidaré. Con esa fuerte creencia me vuelvo a dormir sin haber anotado siquiera una pista de la idea.

También me ocurrió anoche y hoy me levanto en blanco. He pensado en poner un bloc de notas y un bolígrafo junto al cabecero pero eso me obligaría a dormir siempre en el mismo lugar y puestos a elegir prefiero olvidar donde he dormido.