DE CINE………HER
Uno de los relatos que escribí a cuatro manos con mi amigo Sebas allá por 2002 era “La Croupier de cristal”. Casi no recuerdo los detalles pero contaba la historia de alguien que se enamoraba de la chica virtual que repartía cartas en una máquina de juego del Blackjack. La idea surgió tras una visita a un casino californiano. Qué tiempos! No hace mucho dejé en el blog unas líneas llamadas Lazos Invisibles que brindaban por la virtualidad, amiga compañera de momentos de estrecheces y carencias de contacto y cercanía.
Tras un divorcio ruidoso, un cliente, Ramón, decidió comprarse un coche y largarse de la ciudad. Invirtió en el carro el poco dinero que el pleito le había dejado y se largó: no quería seguir viviendo en el infierno de los últimos años. Cuando llegó a Barcelona me llamó excitado. No te lo vas a creer, me dijo. Me he enamorado. Diez horas de viaje escuchando las instrucciones de la chica del GPS le había removido el corazón que creía atrofiado. Nunca una mujer me ha hablado con tanta consideración, decía el pobre calzonazos. Acostumbrado a la máquina de pelear con la que había convivido, la dulzura de Marta, lo había conquistado. No me riñe cuando me equivoco en las rotondas, me dijo.
En fin, no es difícil, y cada vez más creíble que te cuelgues por una voz o un perfil (larga vida al Meetic) ante el panorama de petardas que nos rodea (aquí habla el hombre). Al fin y al cabo, la imaginación por un lado, que te ayuda a crear al personaje que anhelas y el no tener que convivir – el roce jode el cariño – facilita que el corazón te palpite cuando tu ordenador se enciende. Además, quién no ha soñado con un botón on/off para poner punto final a la relación molesta. Ensayo / Error. Al menos, no tan radicalmente violento como el “sayonara baby” de Terminator.
Y esto pensaba yo cuando terminé de ver HER, la historia de un tipo atribulado por un divorcio reciente en un mundo de futuro cercano mecanizado e informatizado que encuentra en el sistema operativo de su ordenador quien le abrigue en la soledad intensa en la que malvive.
Sí, he escrito bien, OS1, sistema operativo de inteligencia artificial va mucho más allá del Windows o del Mac y no se conforman con organizarnos el escritorio o las carpetas de archivos. El OS1 va aprendiendo y desarrollando su inteligencia hasta límites inimaginables y no sólo se conforma con eso sino que desarrolla sensibilidad y sentimientos. De esta manera, Samantha, este es el nombre que el chico le pone a la voz de su ordenador, se convierte en amiga fiel, empieza a organizarle la vida, a acompañarle y a ofrecerle todo aquello que necesita.
La máquina es lista, muy lista. Y muy mujer. A una velocidad de vértigo, el procesador toma las riendas de la vida del pobre pardillo solitario y éste recupera la sonrisa y las ganas de vivir. La máquina pasa de ordenarle el correo electrónico a conseguirle que le publiquen un libro. La asistenta y eficiente secretaria se convierte en elemento imprescindible, incluso amante ocasional (curiosa la entrada en escena de la Johannson como body mudo para ponerle cuerpo al sistema operativo).
¿Historia de amor? Bueno, de necesidades. La aparentemente sui generis relación se termina comportando como la más trivial y usual historia de parejas al uso. Ya no me quieres como antes y otros tantos reproches se escuchan entre el humano y la máquina. También aparecen los celos. En fin, el mozo no soporta que ella, pueda mantener relaciones con otros seiscientos usuarios a la vez. Como la historia no puede tener final feliz el guionista opta por un descalabro del sistema operativo que deja enganchado a miles de usuarios que se quedan colgados (¿recuerdas hace unos días cuando petó el servidor de whatsapp?).
Termino este post y me entero que Spike Jonze (Adam Spiegel) se ha llevado el Óscar al mejor guión original. Creo que no es para tanto pero como los mejores guionistas ya no están en Hollywood sino en las series….no me extraña. En definitiva, cinta curiosa. Apuesto que Ellas la valorarán mejor que Ellos. Mujeres!!!

