Cronicas del reves

Crónicas del revés.

Después de unos años desrnortado vuelvo a usar reloj. Me dice mi joyero que este es justo lo que necesito: ecológico, sin pilas, y recibe una señal desde Alemania (igual que Rajoy) que me lo tiene siempre en punto, es decir, la hora me la pone la Merkel, cambia de invierno a verano y se salta el 31 el mes que no lo tiene. La verdad, que haciéndole todo él solito no sé para qué tiene tres botones pero, en fin, para cuando bucee a 200 metros!

Presumiendo de peluco llego a NZ pero se ve que la máquina también tiene jet lag, no pilla la señal (aquí la Merkel no tiene carisma) y no controla la nueva hora y, como no entiendo las instrucciones (ni me las leo), me quedo con la hora sevillana (Sevilla tiene una hora especial!!), 10 menos, todo el viaje. No sé si voy atrasado o adelantado, si esto es regreso al futuro o vivo anclado en el pasado.

Menos mal que el móvil que es más espabilao me dice eso de que detecta nueva zona horaria y me pone al día. En defintiva que para uno es 18 y para el otro 19. Montesco y Capuleto, Joselito y Belmonte.

Mi blackberry (llevo 17 años con ella y me han durado más que los matrimonios) también me da su whatsapp (en eso el citizen no puede competir) y aquí me tienes, vuelto del revés en las antípodas, con los ojos como platos desde las 3 am de la nueva zona horaria detectada, comentado con los amigos el día a dìa….y mi Grande que me cuenta que se ha quedado a solas con la parienta y mi Rafa que se ha hecho 200 kms èl solito con la calor y los pedales y mi Ana (que desde San Francisco me dice que son las 8 y no sé si del día de la noche…y sus whatsapps me huelen a galletas y tartas)…y mi T que dice que tiene el futuro claro y mi Emilio que està reventao y sesteando. Esto es la aldea global. Para esto sirve la comunicación, para enterarte un día antes que el Betis pierde con el Madrid y que el Diego Costa sigue haciendo de las suyas. Y se me quedan las manos congeladas por fuera del edredón en esta noche primera de jet lag en la mortaja de la autocaravana.
Y mientras mis hijas duermen juntas como nunca lo han hecho y tienen peleas de hermanas. Esto es vida.

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