MUJERES DE MI VIDA (16) En construcción…
Mis Lectoras
Esperando andaba y me refugié en Yerma. Hacía tiempo que no entraba. Me recibió la dueña, resfriada, como siempre, puedo aconsejarle, me preguntó guardando el kleenex…. (En Carrefour no te aconsejan las reponedoras cuando buscas un libro en tarde de emergencia, es como un aquí te pillo, aquí te mato: voy, lo compro y vuelvo. Ni siquiera en Beta, donde los dependientes parecen sacados de Sons of Anarchy, a lo más que llegan es a un educado, no lo tenemos en existencia pero se lo podemos encargar, me facilita su número de móvil y ya te tienen cogido para las novedades….). En Yerma, librería de toda la vida, todavía aconsejan, pero yo iba a tiro hecho, “El año que me enamoré de todas” (Use Lahoz, Premio Primavera de Novela 2013). Me enamoré del título y fui a por él. Muchas novelas se construyen desde el título y no está mal visto comprarlas por este detalle, aunque después la narración haga aguas o la técnica sea flojita. Es como si te quedas enganchado de una piba por los ojos o las tetas, (este argumento es menos defendible…), y pasado este umbral te das cuenta que hay poco más donde agarrarse, pero a lo que iba, salí de Yerma con mi novela y de paso pillé un libro de coaching que me prometía un método fácil, tipológico se llama, para el crecimiento personal y profesional. Ya en casa hice un vista rápida del manual de entrenamiento y lo encontré simplón. Sin embargo, la novela promete. Ya os contaré.
Bueno, al grano, andaba yo esperando un encuentro con una lectora amiga a la que había accedido a contestar en persona a algunas de sus cuestiones sobre “Mujeres de mi vida” y como se retrasó 45 minutos (es su media) aproveché la espera para recopilar algunas de las cuestiones más relevantes que me han llegado sobre este asunto y aclarar algunos temas, es decir, poner los puntos sobre las íes.
Realidad o ficción….. Son muchas las preguntas que giran en este sentido. ¿Pero eso que escribes es verdad? ¿Esas mujeres existen?, y yo que siempre contesto lo mismo: ficción, todo ficción y aclaro pedagógicamente que Don Quijote no existe por muy real que nos parezca. Se trata de un engaño al lector (a partir de ahora diré lectora porque son ellas las que me siguen), un truco literario que mezcla detalles personales con la imaginación del escritor. Bueno, esto es lo que repito siempre pero hoy me he propuesto contar la verdad: todas Mis Mujeres existen, quizás no todo sucedió como se relata, es más, la mala memoria puede hacerme confundir hechos y sucedidos y cambiar algún nombre pero, digamos, que es un recuerdo novelado donde se confunde, consciente o inconscientemente, lo que sucedió con lo que me hubiera gustado que sucediera.
Cronología……….Las lectoras preguntan por qué no he seguido un orden cronológico histórico temporal y la verdad es que no tengo respuesta para ello.
También interesa a las lectoras el orden de preferencias y muchas, aficionadas jerárquicas, me solicitan una clasificación, de mayor a menor o viceversa, o algún tipo de orden ascendente o descendente en mis gustos. Confieso que lo he pensado pero no me aclaro. Suelo responder que todas me han ayudado a ser el impresentable que soy y me resulta imposible puntuar.
Todas…..este tema es recurrente. ¿Están todas? ¿Estarán todas? La respuesta es contundente. No. Y los motivos diversos, desde el respeto a la intimidad (en algún caso he pedido permiso, en otro he enviado a revisión el texto antes de sacarlo), a la vergüenza, el dolor, o salvar la cara, que tampoco me apasiona el riesgo innecesario de que me la partan.
Es momento de decir también que algunas historias no verán la luz por inverosímiles. Después de mucho pensarlo, hay relatos que he desechado, y me ha costado, por respeto a mis lectoras. Al escribirlo he imaginado la cara de muchas diciendo, aquí, a este se le ha ido la pinza. Esto es de Almodóvar. Esto no pasa. Y lo juro, que pasa. Tampoco le daré capítulo a mi madre, que aunque obviamente debe considerarse Mujer de mi vida, no he conseguido decidir si el texto iría en clave de comedia o tragedia (en esto no me ha ayudado el sicoanalista y mira que lo tengo subvencionado).
Las lectoras, amigas, compiten y hacen apuestas sobre quién es quién y me envían sus conclusiones. Tengo que decir que más de una acierta. Otras, más descreídas, me llaman fantasma, creo que de modo cariñoso, y aunque no han sido demasiados, también he tenido un cabrón, un capullo y varios gilipollas, uno de ellos en mayúsculas (que dicen que eso significa enfado). No faltó una velada amenaza. Como me saques te corto los huevos, decía el whatsapp con su característica sutileza.
Presión, sí, mucha presión….es lo que llevan algunos mensajes y correos que me exigen mayor rapidez en la publicación y lo justifican muchas en que andan enganchadas y necesitan la dosis. Lo siento chicas, no doy para más. Y como soy de natural perezoso y esto de poner unas letras detrás de otras, me cuesta tanto, el ritmo me lo impone el combinado mágico de inspiración, tiempo y relax y es que para escribir (para otras cosas no) yo tengo que tener el cuerpo y el coco muy relajados y me cuesta que coincidan los dos al mismo paso.
Y dejo para el final un tema espinoso y es que las Sombras de Grey están haciendo mucha mella en las lectoras y me piden, las hay muy morbosas, que dé algún detalle, digamos, escabroso, de índole sexual, de historias de cama, de estas Mujeres de mi Vida.
Abro paréntesis (como se ha puesto de moda la porno mamá que consume al Grey como el Fairy, ahora quieren que yo ensucie mi dulce memoria con el polvo, los polvos, que sólo quedan bien en las estanterías de libros viejos. Permitidme que os riña y os dé un consejo: la que se ponga cachonda con las sombras que se lo haga mirar porque eso es al buen relato erótico lo que el Channel al Deliplus de Mercadona) Cierro paréntesis.
Y uno es un caballero, eso siempre, pero tampoco quiero pecar de pacato y simplón por lo que voy a zanjar este asunto tan íntimo con una declaración general y es que no me cuesta reconocer que ando dotado por debajo de la media (esto es un dato estadístico comprobado) y aunque ha habido alguna tarde memorable en la que han sacado al maestro en hombros, éstas han sido las menos, resultando la mayoría entre faenas de aliño y otras de oficio y pundonor. En definitiva, en la cama pocas orejas, alguna ovación y el resto entre silencios y pitos. División de opiniones. No da el tema para literatura.

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