MUJERES DE MI VIDA (12) En construcción…..

EVE

 Llevaba la manzana en el nombre y me la ofreció a la primera de cambio. Quiero tenerte en exclusividad sexual durante quince días, me propuso. No, le dije, muy seguro de mi mismo. Ok, entonces vamos a la cama ahora y no me vuelves a ver. No. Nunca follo los martes, respondí. Salió sin mirar detrás y yo quedé convertido en estatua de sal.

 

Dos meses antes habíamos tenido nuestra primera cita, después de noches insomnes de chats eléctricos, en la puerta de la facultad, un paseo de reconocimiento y un japonés que pagamos a medias (siempre os traigo aquí la primera vez para ver si estáis  a la altura, me confesó). Sigo sorprendido de cómo se puede haber sufrido tanto y mantener la sonrisa. Intuía que sus costuras debían estar sólo hilvanadas y que no tardaría en estallar el vestido de su compostura. Me equivoqué con sus heridas que no eran leves sino profundas y las señales de su alma desconsolada reflejaban cicatrices mal cerradas.

 

Golfa como ella sola, la hice dudar y casi firmamos convertirnos en hipotecas puente recíprocas hasta que nos llegara algo mejor. En mí buscó autoestima, aunque la confundía con el sexo. En ella encontré el reflejo de mi imagen inconsistente y frágil.

 

Brillante, única, demasiada cabeza para su fragilidad corporal, demasiado motor para una carrocería ligera que derrapaba descontrolada en las curvas contraperaltadas de la vida que le había tocado vivir. Sufrí ataques de pánico ante aquella tormenta de emotividad y no tuve el cariño suficiente para llenar su depósito vacío.

 

Siempre anduvimos dando bandazos en la reserva jugando a quedarnos tirados en cualquier momento. No tardamos en llegar al desierto. Echo de menos su juego y la competición adictiva que me provocaba. Reconozco que tuve miedo. Mucho miedo.

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