MUJERES DE MI VIDA (5) En construcción….

I era una niña pija con vespa roja y novio ingeniero. I soñaba con cambiar de moto y quitarse de encima el futuro prometedor que le había diseñado el destino de la mano de V (el ingeniero).

I respiraba como quien descubre el aire y sus ojos, pequeños, brillaban llevando dentro todas sus vidas no vividas. Quizás también buscaba el padre que nunca estuvo a la altura.

 

Un día me sonrió, dio la mano y se quedó dormida en mi hombro. Durante una semana paseamos, mejor dicho, flotamos por Cantabria y nunca el norte ha estado tan luminoso.

 

Me embriagó con su Eau Jeune (me costó años olvidar el olor de las mandarinas) y nos pasamos de la raya. Todo estaba permitido porque las niñas buenas siempre desean ser malas y allí estaba yo para ayudarla a caminar on the wild side. Ingenuo, llegué a creerme que sería el elegido (esto también es una constante que se repite y que ya llega a tocarme los cojones) pero, de nuevo, volví a quedar segundo.

 

A la vuelta de nuestra luna de miel su novio la esperaba en la estación. Me besó y  apretó la mano haciéndome saber su decisión. En su cumpleaños le envié El Rompeolas de Loquillo. Se lo merecía, por pija y cobarde.

1 comentario
  1. Ana Dice:

    Eau jeune!!! Como se kedan Los olores marcados. A mi se m kedo marcado el d Fahrenheit! ;-)) . Buena elección con el rompeolas 🙂

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