EL NEGOCIO (2)
– ¿Y eso duele mucho? Preguntó Pura a la chica mientras le rozaba el brazo en el que se reía una calavera.
– No. Un poquitín, señora. Como el láser cuando te haces las ingles, dijo Diana (la chica) arrastrando las eses, y dejando a Pura con la curiosidad sin resolver. Entonces, ¿a jornada completa y convenio?
Había algo en Diana que la hacía diferente al resto de interesadas, y un interesado, que habían respondido al anuncio de Pura ofertando un empleo en “Negocio de gran futuro. Se busca dependienta con dotes de atención a todo tipo de público y con experiencia en el sector de higiene personal”. Finalmente se había decidido por utilizar este término más amplio y ambiguo de “higiene personal” porque cualquier otra referencia le parecía dar demasiadas pistas y ella, por motivos muy entendibles, quería mantener cautela en este asunto.
Sí. Diana tenía algo que su intuición valoraba por encima del resto de candidatas. De apariencia, look que se dice ahora, moderna pero delicada, se la veía una chica fina, de familia bien. Una ordinaria sería lo último para cuestiones tan delicadas y ella primaba la elegancia y el decoro. El no haber acabado la secundaria bien podría ser por el sistema educativo tan penoso que sufrimos hoy en día y no por dejadez de la joven. Además, su experiencia en Women’ Secret le daba un plus sobre las demás.
Después de casi un mes trabajando el plan de negocio, cuánto número, dios mío, y buscando el local apropiado (al final tuvo suerte y llegó a un acuerdo ventajoso con María Luisa, la viuda de un taxista que salía adelante con la renta de un par de locales y dos garajes que le dejó el pobre Antón), había decidido entrar de lleno en el aspecto de los recursos humanos y de ahí lo del anuncio. Esto también sería un manera muy eficaz de tantear el mercado y conocer distintas opiniones. Además, las entrevistas les darían algo de ánimo al devenir rutinario y aburrido de sus días.
Cuando se despidió de Diana le confirmó que ella había sido la elegida y que tendría que ayudarle desde ya en la preparación y apertura de la tienda. Cuando ésta se lo agradeció con un abrazo sincero, Pura supo que había acertado y fue entonces, no antes ni a nadie con anterioridad cuando le dijo el nombre que había elegido para su tienda de artículos eróticos “Con mucho gusto. Placeres Íntimos”.

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