EL NEGOCIO (1)
Cuando Pura enviudó, el pobre Marcelo no pudo superar el tercer infarto, se abrió para ella una puerta que llevaba tiempo esperando. Nunca le inquietó el paso del tiempo ni se dejó llevar por la impaciencia. Sabía, desde siempre, que llegaría su momento, primero que sus hijos harían sus vidas y dejarían el nido vacío y que después su marido, tarde o temprano, pero siempre antes que ella, pasaría a mejor vida, aunque eso estaba por ver.
Lo primero que hizo fue retomar los estudios: Nunca es tarde, se pensó. Entre las opciones que le brindaba la enseñanza no reglada y sus gustos, buscó en la universidad de la experiencia. Aunque el título le resultaba un poco confuso, aquello de la sociedad digital le atrajo y se empeñó en entender qué había detrás de esas pantallas a las que sus nietos dedicaban tantas horas. Agustina, la profesora de emprendimiento, se convirtió en su tutora y con paciencia y mucho cariño le fue explicando las materias que componían el curso. Pura, de natural inquieto y muy curiosa, no paraba de preguntar y rápidamente se dio cuenta que había sido todo un acierto el matricularse en aquel grado. Cuando Gustavo, el profesor de Gestión, pidió a los alumnos que debían crear su idea de negocio y su proyecto de empresa como trabajo del trimestre, Pura ya tenía muy claro por dónde iban a ir los tiros. A sus 73 años tenía las ideas muy claras, y toda la vida por delante….

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