Crónicas del revés (6)

Al cumplir 50 me prometí diez grandes viajakos, convencido de que si dios me regalaba llegar a los 60 debería hacerlo con las alforjas cargadas de experiencias como agradecimiento.
Así, me incié con Argentina, siguió Islandia, después vino Kenia y ahora estoy ultimando Nueva Zelanda.

En la lista me queda Alaska (Yukon), Indonesia/Vietnam, Namibia y Perù/Ecuador, dejando al azar y las recomendaciones los dos restantes. Si consigo hacer, al menos, cinco de ellos con mis hijas, cumpliré con la legítima y la dote suficiente. No es mala herencia legar una mente amplia y abierta vacunada contra el virus chauvinista, cateto y tribal del apegado al terruño.

Este es un país de Go Pro, ese tercer ojo tecnológico, la camarita que te encasquetas al casco, esto es redundante, y graba todo lo que puede perder tu memoria. Imposible de meter en fotos su inmensidad. Imposible captar en imágenes los tonos de verdes de sus campos, los azules de sus costas, los reflejos de los lagos, sus montañas puntiagudas, sus cientos de miles de pájaros, la fuerza del mar. Imposible plasmar el amanecer y el cielo estrellado. Imposible recoger la perfección y el cuidado de cada escena. Es como si una legión de paisajistas pasaran antes que tù por cada lugar para preparar la visión que vas a tener. Todo. es inmaculado. Se adivina que dios y el hombre trabajan en equipo. Esto es de Go Pro pero incluso la camarita se quedaría corta. Hay que sentirlo. El aire que te despeina, el frío que te encoge, la alegría de sus gentes, el olor a azufre, la tierra mojada, el orgullo de sentirse ùnico.

Mi amigo Migue me wasea una recomendación. Tómate un Cloudy Bay a mi salud, me dice, y corro a buscarlo porque Miguel no se equivoca. Acierta. Aunque el Sauvignon se me queda suave, el clima frío de aquí le da un toque màs de cuerpo que me gusta. Tengo que maridarlo con unas alubias de lata y en vaso de agua lo que le quita glamour pero ha sido una elección excelente. A tu salud, compañero!

Yo en los viajes suelo preguntar en los supermercados a ver qué me recomiendan los reponedores. Siempre te encuentras con sorpresas. Recuerdo que en Escocia descubrI el Bowmore 5 años en el sùper antes de hacerse famoso y no he probado whisky mejor. Esta vez ha sido un blanco Peter Yealands pero que muy a la altura. Creo que estos estàn superando a sus vecinos australianos, al menos en los caldos blancos, al igual que hacen una y otra vez en el rugby. La gente està contenta. De nuevo los All Blacks les han dado para el pelo. Son unos bichos.

A las orillas del lago Matheson (làstima que las nubes que rodean la cima del Monte Cook nos impidan ver su reflejo) nos encontramos con un chico manchego. No llega a los 30. Nos cuenta que después de estudiar ingenierìa en Ciudad Real y hasta los huevos de diseñar estufas en Albacete se largó a recorrer mundo. Lleva siete meses y le quedan otros siete. Ahora recorre NZ durante cuarenta días y comparte gastos con un estudiante de Mozambique.

Charlamos largo y en su tono compruebo que no echa de menos a la Cospedal ni a sus mentiras. En unos días volarà a Los Angeles para seguir rumbo a Méjico. Me recomienda no perderme Indonesia (Sumatra y Java, insiste)y me parece que le haré caso. Este chaval sabe.

El hombre propone y dios dispone. Todo previsto para sobrevolar los glaciares Fox y Franz Josef pero no ha sido posible. Las nubes lo desaconsejaban. A cambio, esta primavera anticipada es un regalo divino.

Anochecemos entre montañas. Dice María que este pais sobrecoge. Quizàs sea difIcill recordar un detalle especial y concreto, creo que sería como simplificar y desmerecería, pero el conjunto es bestial. Inolvidable. Clau está feliz como una perdiz. Quién me iba a decir a mí que iba a ver a las hermanas compitiendo, jugando y peleando. Mujeres!

Mañana cruzaremos los Alpes del Sur rumbo a Queenstown.

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