REGALOS

Estaba nervioso, apenas acertaba a colocarse el reloj que ella le regaló por el aniversario. Se ajustó la corbata azul, desenfadaba, que le dio por el día de su onomástica y se perfumó con la colonia que le trajo para celebrar el primer mes juntos y que ya nunca faltó en su neceser. Se miró al espejo, se sentía guapo y además aquella chaqueta, que ella se empeñó en comprarle por su cumpleaños, le quedaba mejor que ninguna. Regalos, no conocía persona tan generosa como su novia, no olvidaba una fecha y todo lo que llevaba encima le recordaba a ella. La quería, sí la quería de verdad y no dudaba en confesarse enamorado.

No quiso llamarla, un whatsapp bastaría – perdona cariño, se me ha hecho tarde en la oficina, ya sabes, los reportes de final de mes y no podré verte hoy, te quiero, chaíto- y salió rápido para encontrarse con su cita de esta semana. Un guiño al espejo del ascensor y una sonrisa de complicidad, como diciendo, qué cabrón eres, chaval.

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