CUENTO DE NAVIDAD
El error fue confiar la carta a Santa Claus al pequeño de la familia. Su dislexia le cambió el orden de las letras y la misiva fue dirigida a Satán. Esta vez el gordo de rojo no recibió las peticiones de regalos ni se vio obligado a bajar por la estrecha chimenea de la casa adosada donde todos celebraban la Navidad. Fue el espíritu del maligno, ya sabemos que adopta mil formas, el que el que convertido en humo negro por la mala combustión de los gases dejó dormida para siempre a toda la familia. Se acabaron los villancicos y las celebraciones. For ever.

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