MUJERES DE MI VIDA (9) En construcción…….
Mari Hada
Como soy de natural caballero decidí declararle mi amor a la antigua usanza. Ella me dedicó una sonrisa benévola y me dijo con tono displicente, anda, levántate y tira esa mierda de rosa que soy alérgica y tengo piel atópica. Sin darme tiempo a recomponer la figura, me recomendó que no se me ocurriera llevarla de camping porque ella las estrellas las quería en la puerta del hotel y cuantas más, mejor, y para terminar me advirtió: no lo olvides, yo no la chupo.
Ante esa tesitura yo tenía dos opciones: salir corriendo o quedarme colgado. Ni que decir tiene que opté por la segunda y allí anduve enganchado a esa bruja que me convenció de que era un hada y que no necesitaba varita mágica porque ya hacía lo que le salía del higo (cambió la h muda por una j) gracias a esas dos tetas que dios le había concedido.
Fueron días felices y llenos de emoción y vértigo al lado de la entropía con taconazos. Al fin y al cabo a quién le importa andar descabezado y renunciar a la lógica y al sentido común más elemental. Marihada estaba reñida con la sensatez y se movía al albur de su ciclotimia. Junto a ella, nunca supe si era hora del colacao o del champán, si llegaba el invierno o acababa la primavera. Convivir con este disparate era fácil, ni siquiera te tenías que dejar llevar, te arrastraba con su magnetismo bipolar.
Y en esto que me pasé una temporada viajando a lomos de la escoba de esta bruja a la velocidad del rayo hasta que perdí todos los puntos de mi bolsa de autoestima y necesité recuperar el carné de conducirme por la vida. No obstante, en su haber diré que jamás me engañó con sus pócimas y bebedizos ni recurrió a conjuros maléficos para torcer mi voluntad. Fue su fuerza la que me hizo prisionero de sus caprichos y sus besos los que me cautivaron. Por ella tragué ojos de sapo y comulgué con ruedas de molino. Podría decirse que por ella bebí los vientos, tantos como los que desordenaban su cabeza de chorlito.

Mujeres 9. Ranking de favoritas. Muy bueno.
No podia imaginar que hubiera mujeres tan poco sensibles, brrrrr, fuera de mi camino, fuera. Elo