Gestos

Un gesto.

En los últimos años del felipismo, incrédulo ante la deriva que iba tomando la cosa y esperanzado en que debía llegar el anhelado cambio prometido, recuerdo que a Felipe González yo le pedía, al menos, un gesto. No era ya un giro, una vuelta, un definitivo cambio de sistema o alternativa de sociedad sino simplemente un gesto.

Los curristas me entenderán. Cansados de seguir al Maestro por las plazas en busca de una tarde gloriosa muchos soñaban con un detalle, un gesto, un segundo de arte que borrara todos los sinsabores sufridos y pintara la sonrisa de admiración en la cara de ese creyente cansado a punto de perder la fe. No ya una excelente temporada, ni una tarde, ni una faena, un solo gesto, Maestro.

Hoy sigo pensando que Gonzàlez fue un gran tipo, visto lo visto, y le doy la condición de hombre de estado. Y sigo pensando que Curro es Curro y hay que quererlo y adorarlo a pesar de las espantás y los bajonazos indignos porque cuando clava las manos se para el mundo. Y donde digo Curro, digo Morante.

Será espíritu del Sur que se conforma con poco. Cuántas horas de fútbol malo, cuánto partido de sinsabor y ese graderío que se levanta a aplaudir el taconazo, la finta, el lujo, el detalle preciosista de un segundo de Olé. Y poco más.

Será que soy un sentimental, un romántico optimista empedernido al que se la ido grabando en el más oculto adn la enseña del Siempre Adelante.
Confío que todo es posible y nadie me va a impedir que siga creyendo.

Qué poco me gusta un no puedo, cómo me duele un esto no es para mi.
Algunos me dicen que si se me mete en los huevos no hay nada que se resista. Y es que entre ceja y ceja me cabe tela pero….

Pero todo tiene su fin. No puedo más. Se acabo. Me retiro, dimito. Imposible. No way. Lo dejo.

Me he comprado un Mac. Sí, uno de esos ordenadores tan elegantes, delgadito, plateado, monísimo, el de la manzana mordida. Y ahí empezó la penitencia, cuando pequé y mordí la manzana que me ofreció mi satanás informático de cabecera.
Como el demonio sugirió a Eva, esta le fue a Adán con la monserga, que si mira que chulo, que si mira lo que hace, que si no tiene virus, que si es tan estable que…, Adán mordió y yo también piqué. Ahí está, sobre la mesa. La verdad es que es bonito pero….

Me pide un gesto. Bueno, no uno, varios, muchos. Es más, tiene un nosequé recoge gestos que entiende si le das con el índice, que si con dos o tres dedos, si con la punta de la polla o los nudillos, que si lo mueves hacia arriba, abajo o los lados que si abres la mano o lo saludas. Todo un alarde de musarañas táctiles, caricias y carantoñas, sutiles detalles dactilares que le indican al cacharro lo que quiero y cómo lo quiero.
Y es que yo estaba acostumbrado al ratón. Un click, dos como mucho, quizás el botón derecho y nada más. No soy experto en scroll ni dado a sutilezas tecnológicas. Me formé en el MsDos y ya me costó un mundo adentrarme en las ventanas de Windows. La blackberry me duró mucho más que mis matrimonios, la época Android fue una montaña rusa de labilidad emocional, euforia y depresión sin solución de continuidad y después de eso el salto al iPhone, serenidad, te lo da todo pero le pido poco, o nada.
Pero ahora este bicho me pide un gesto. Este bellísimo demonio me engaña con sus x para cerrar y su maximizar. Me ha hurtado el Ctrl-Alt-Sup, mi último recurso para mandarlo todo al carajo y empezar de nuevo.
Este quiere que lo toque, identificar mis gestos, entender mis caricias, programar mis emociones. Este es un cabrón. Este quiere preliminares, nada de ir al grano. O es ella? Mac suena a hembra. Esa a es muy femenina, envolvente, la a de apple, las de manzana que tiene tres. Es una a sugerente y se apellida Air, que huele a perfume fino, liviano, ligero, evanescente, como un suave touch delicado que interpretará como dios le de a entender.
Un gesto, me pide un gesto, como yo le pedía a Felipe y no me lo dio. Como le pedíamos a Curro y que dejó pintado en algún lance de cartel y en la memoria de sus devotos seguidores.
Un gesto!!! Verás dónde va a terminar como me encabrone. En la basura, que también tiene una a. A ver si así lo entiende.

Virus, mierda y Exes.

Hacía tiempo que no pasaba por aquí www.letrasdecambio.org y es que la cosa no ha estado para pamplinas. Ahora, de vuelta de Madrid, vengo hilando. He subido a ver al nieto, Tristán, casi un año que hacía este viaje para verle nacer y ahora lo dejo en el mismo hospital donde un rotavirus lo tiene descerrajado a diarreas. Nacimiento, vida, y mierda. La verdad que me lo pone fácil la historia para concluir que todo es una puta mierda pero qué va, la vida es maravillosa y si no que lo digan los muertos.

La cosa va más de virus. En el colegio del opus donde estudié se estilaba una frase. Allí dónde no comprendías la integral o te liabas con el óxido y el hidróxido, el profesor te soltaba “eres más corto que la picha un virus” y como por entonces no se había inventado la autoestima, la rabia te la confesabas y te quitaban el pecado mortal. Ellos tenían arreglado el problema de la inmortalidad, otros tenemos que estar pendientes de los putos virus. Pero bueno, que la vida no es una mierda, aunque en la mayoría de ocasiones todo termine jodiéndose.

Hace también muchos años hice kilómetros para acudir a la consulta del sicólogo (yo de siempre me he dejado tratar) y cuando el tío (todavía lo recuerdo, fumando en la consulta, que por entonces no se había inventado el tabaquismo) me pregunta cómo estás y le digo que hecho una mierda, va el notas y me dice que me largue y que la señorita me daría cita para el mes siguiente. Mierda de Freudianos.

En fin, que mierda y todo que se jode, me recuerda el Facebook que hace tres años, tres (1*La maldición de MAF), escribí un cosa muy bonita que titulé Mi Novia y que lo hice de corazón y el corazón también se jode y necesita de válvulas, stems y bypasses. Pues de lo escrito me quedo con que mi novia, no he llamado antes novia a ninguna, puso el cartel de se vende a la entrada de mi cueva y eso es de agradecer porque la cueva se ha vendido, o se ha alquilado, o me la ha embargado el banco pero que ya no hay cueva ni falta que me importa. Y esa labor es muy pero que muy de agradecer. Esa chica vale los millones que yo no he pagado y en mi descargo diré que soy culpable de todo. Para qué repartir. Los últimos vientos nos soplaron al Este y los restos del Siroco y el naufragio quedaron guardados para siempre en una habitación cutre de un hotel vietnamita. Y esto me pasa porque me soy infiel. Sí, de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Y esto andaba pensando cuando se me fue la olla a las Exes. Porque una esposa es una esposa y puede dejar de serlo y una novia también pero cuando se convierte en Ex, ya será Ex siempre. Eso no cambia. Eso imprime carácter. Las Exes son eternas.

Y todas la Exes te dejan algo. Una colonia que ya no dejarás de usar, una caja con fotos y llena de preguntas, un lugar, un paisaje, un país al que probablemente no querrás volver. El recuerdo de unas ingles (ya brasileñas, ya selváticas o desérticas). Otras te dejan una hija, dos en mi caso, y ya con eso no tienes que pensar en otros recuerdos. A veces te coge el cuerpo tonto y te descubres pensando si ésta o aquella la chupaba mejor o era mejor no intentarlo para evitar el desgarro (en otras ocasiones te maravillas del virtuosismo y cómo algo tan simple como una mamada puede catalogarse de néctar de dioses, algo como convertir un mollete de Alcalá en una pieza de alta cocina. Y es que las hay artistas, artistas)

Y ahora, con la precrisis de los sesenta, me da por apuntarme a retos de profesionales que casi acaban conmigo, por dar la vuelta al medio mundo que me queda y por huir de Sevilla Este, que ya he cumplido con creces la condena de los veinte años y tengo derecho a reinsertarme en el Centro intramuros donde voy a disfrutar de un coqueto apartamento para que me coja andando la Alfalfa y las Setas. Vamos, que voy a vivir en la Puerta Carmona y no a las afueras de Carmona, como hasta ahora.

Y en lo que respecta al amor voy a seguir insistiendo, erre que erre.

BUSCO CANDIDATA (Profesionales abstenerse).

• Rubia de bote. Que me supere con los tacones puestos y me reduzca sin ellos.
• Competitiva, hasta con su sombra. Que sea intensa, imperfecta y esté orgullosa de serlo.
• Nada real. Abrumadora e irreal como una pesadilla.
• Que dude hasta de su nombre y rectifique,
• Coqueta y presumida. Que presuma de todo menos de tener las cosas claras.
• Consentida. Adicta al Oysho y Etam. Independiente, de boquilla.
• Que sea un camaleón aunque corramos el riesgo de no encontrarnos o reconocernos.
• Que me crea lo imprescindible y me haga creer justo lo contrario
• Que no me preste atención y se entere de todo
• Nada de perros y gatos, que quiero ser su animal de compañía
• Si madre, sólo a jornada parcial y nada de tarifa plana.
• Que no sepa conjugar el pasado y que le importe un carajo el futuro
• Que esté dispuesta a invertir el plan de pensiones en buenos hoteles
• Condiciones a convenir, de ambos. Disponibilidad inmediata.
• Idiomas. No imprescindible hablar el mismo. Que entienda los silencios y no traduzca las intenciones. Evitar los comentarios de texto.
• Que me mire a los ojos y me diga que soy un gilipollas integral y que me amenace con cortarme los huuuevos (así, arrastrando la u) si se me ocurre dejar de ser como soy.
• Que ría, ría y ría hasta obligarme a pagar rescate por su sonrisa si alguna vez la pierde.
• Que me ame con locura, si no me quiere no me interesa.

Sé que lo he puesto difícil pero juro que la amaré siempre. Al menos hasta que se me pase.

(*) MAF es Miguel Ángel Fernández, gitano rico y malaje del Arahal que cabreado conmigo por algún motivo me condenó con la siguiente maldición: Nada te durará más de tres años. Siempre estarás cambiando.

MADRES

Con motivo del día me voy a poner incorrecto y a dar cierto contrapunto a los mensajes de amor maternal que llenan hoy las redes. Ya he escrito alguna vez que la marca “madre” está sobrevalorada. Sin duda un éxito del marketing ese slogan de “madre no hay más que una”, afortunadamente, añadiría yo, y que, además de una obviedad, le da a la progenitora un valor añadido que la distancia en la valoración popular de su posición frente al padre. Al fin y al cabo esa distinción de unicidad es propia de los mamíferos y la figura materna no es más que el vehículo que puso la naturaleza para el nacimiento. Pero no hay que negar que la frase ha calado y se repite hasta el hartazgo. Al autor desconocido le deseo lo mismo que al inventor de “Sevilla tiene un color especial”.

Fuera del dulzón vomitivo de este domingo de mayo, del atracón de bombones insulínico y los carromatos de flores polinizadores de alergias, la figura materna siempre ha gozado de ese plus respecto al varón y pocos se atreven a criticar esa discriminación positiva de la hembra, esa misma hembra que llega hasta a apoderarse de la vida que lleva dentro y grita nosotras parimos, nosotras decidimos. Me cuesta meter en el mismo saco a la Madre Teresa de Calcuta (y otras tantas grandes mujeres que renunciaron a ser madres) y a la pájara que guardaba los cadáveres de sus hijos en el congelador junto a los palitos de merluza y las sobras del puré.

Independientemente del sentimiento que cada uno tenga por la suya (que puede ser más, igual o menos que el que se profese por el coche nuevo, el primo del pueblo o la PS4) poner a la madre, por el simple hecho de ser madre, en un pedestal debe tener que ver con la tradición cristiana (la virgen María madre de nuestro señor) y tiene el mismo sentido o sinsentido que admitir sin lugar a dudas el valor del deporte, la supremacía de la Premier League o las virtudes de la dieta mediterránea. Madres hay muchas, abnegadas unas, depredadoras otras. Esto de colgar medallitas es tan injusto como lo del pecado original. De todo hay en la viña del señor, mucha hija de puta y mucho amor de madre tatuado. Felicidades mamá.

LA DERECHA HA PERDIDO. Lo han dicho en Twitter!!!

Para abreviar y no perder tiempo hablaremos de derechas e izquierdas. Sin ponernos pedagógicos ni exquisitos. Simples. Que cada uno entienda el concepto como quiera y que cada cual le añada el adjetivo que le plazca.

Tradicionalmente (la tradición, concepto jodido), a unos se les llama conservadores y a otros progresistas. Los nombres tienen guasa y dicen mucho. Para los primeros es casi un mote, un estigma chungo y para los segundos un piropo, un nick guay. Maldito sea el que hizo el reparto en este bautismo de categorías. Es evidente que los “rojos” salieron mejorados mientras que a los “azules” les cayó la legítima estricta y llevan la herencia a cuestas con más pasivo que activo.

Como cada “casta” (perdonad el término), quiero decir, generalidad o grupo, cada uno tiene sus arquetipos, si los ingleses son flemáticos, los conservadores son reaccionarios, los de Lepe muy burros y los progres son modernos y divertidos mientras que sus hermanos fachas son unos tristes. Al mismo tiempo, nadie lo duda, los de derechas son ricos, de abundante patrimonio, normalmente conseguido sin trabajar, especulando o explotando al obrero; no como la izquierda, siempre solidaria, avanzada y defensora de la igualdad de clases.

La caverna, a falta de ideas tiene el dinero y con eso se compra todo, especialmente la prensa, la información y con ella el poder. Los descamisados, a falta del pecunio se han venido aviando con la pancarta y tiran de imaginación al poder y a falta de rotativas utilizan el grafitti y el slogan. Unos se malcrían y educan en los colegios privados más elitistas y cultivan amistades y lobbies en las mejores universidades y otros tiran piedras a la policía cuando hacen pellas (rabona, en mi pueblo), cantan canciones, se visten de flores y se fuman la hierba. Unos se permiten gastarse la pasta en tanques y a otros sólo les da para un pobre cóctel molotov. La enciclopedia Espasa y el panfleto. Dios ha muerto. Haz el amor y no la guerra.

Y en esto llegó Fidel, digo, la internet. Y con ella el Facebook y el Youtube. Una vez asolada la educación tradicional carca obsoleta por la caballería logse, nos despojamos de valores caducos, y dejamos al rebaño que paste feliz sin mucho discernimiento frente al Gran Hermano VIP y el Fifa 14. Ya no se venden periódicos ni se leen las terceras del ABC ni las sábanas de Pedro J. Se acabó el Vals de la ñoña monarquía de Sissí Emperatriz, ahora nos movemos a ritmo de tuit republicano. No más de 140 caracteres para glosar toda una ideología y además gratis, tarifa plana, y el móvil que te lo paga papá y es de los caros. Wifi universal. Un hombre-una wifi. No me lo expliques, ponme un whatsapp. No al toro de la Vega, cien mil votos.

Y aquí se ganó la batalla. La red, lo viral, dos frases, ingeniosas porque son unos artistas y millones de reproducciones. O viralizas o estás muerto. Hueles. Lo mismo da convocar un botellón, que derrocar un régimen. Pásalo. Las hordas rojas campean por la banda ancha, toma retuit hijoputa. Diez millones de votos contra cincuenta millones de reproducciones del último video chistoso de El Intermedio. Pero quién se va a tragar un mitin, un argumento, la exposición de un programa, programa, programa electoral si ya me lo explica, y con mucho arte, el gaditano Álvaro Ortega. Los artistas han despedido a sus representantes y han contratado un community manager. Los partidos eliminan el Comité electoral y contratan jóvenes gurús para que los conecten con las masas a base de viralidad. Y en esto, la izquierda ha tomado la delantera, ha ganado por goleada. A falta de ideología se han apropiado de la red como se quedó con el greenpower sostenible. Mientras los tristes siguen anclados en la cadena de montaje del siglo diecinueve, los modernos surfean el mundo global. Con lo que al abuelo le ha costado aprender el correo electrónico, el nieto abusa de Instagram y Snapchat. Criados con videojuegos, estos nativos digitales manejan con soltura el rollo táctil y han metido un gol con la mano. La Clave de Balbín versus La Bruja Avería. No hay color, falta cintura. Unos, giran La Tuerka con habilidad y otros quieren ganar las elecciones jugando al futbolín con Bertín Osborne. Pena me dan.