DOS MINUTOS
Dicen que el Whatsapp está probando una versión beta que te da dos minutos para arrepentirte de un mensaje enviado. No tengo muy claro cómo ha de ser el arrepentimiento y cómo ha de efectuarse. Desconozco si lo retendrá durante ese tiempo antes de comunicarlo o si dispondrá de alguna fórmula mágica que lo borre del cerebro del receptor. Pero lo que me dejó shockado es lo de los dos minutos. Dos minutos para una nueva oportunidad. Ya no es contar hasta diez antes de actuar, ya no se trata de evitar la reacción. Ahora dispones de dos minutos para empezar de nuevo. Una especie de píldora del día después para deslices imprudentes.
A mí, que me gusta el riesgo, jugaré a “mecagoentotusmuertos” y borrar antes de los 120 segundos. Será como la ruleta rusa, aprietas el gatillo pero no detona.
Y por qué dos minutos. La vida era eterna en cinco minutos pero ahora con los recortes nos quedamos en dos. Quizás esto no es más que el comienzo. Ahora vendrá Telegram y nos concederá 10 y más tarde tendremos mensajería instantánea que nos ofrecerá un arrepentimiento 24 horas y después llegarán los chinos y nos regalarán el arrepentimiento tarifa plana. Di lo que quiera y bórralo después. Nada permanece, todo muta. La vida de las segundas oportunidades. Se acabó meter la pata. Si te equivocas es porque quieres.
De todas maneras, lo verdaderamente útil sería disponer de una aplicación que envíe en tu nombre todos los mensajes que nunca te has atrevido a mandar. Eso sí que sería innovador.
Arrepiéntete pecador, tienes dos minutos. Tic, tac, tic, tac…..

