AMANECER. DÍA DE REYES.

ImageNo me fui a ver la Cabalgata. Me llevaron a ver AMANECER 2, sí los vampiros. A esta hora seré de los últimos, si no el último, que ha oído hablar o leído algo de esta saga de CREPÚSCULO. Pero por si hubiera todavía alguien que se esté pensando si debe o no enterarse de qué va este best seller y taquillazo, aquí va mi crónica.
Hay que decir que me advirtieron que al no haber visto las anteriores, me iba a ser difícil pillar la historia pero con todo y eso me hice el valiente y compré dos entradas para la sala de Cinequinto (por cierto, penoso el estado del Centro y sólo dos en la peli).
Lo primero que me sorprendió es que todos los vampiros están estreñidos (imagino que la sangre es astringente) y eso lo deduje por la cara de todos ellos al hablar, reír, pensar, amenazar, etc. Una cara entre compungida y supuestamente interesante, como si se les notara lo que están pensando (lo mismo que al Coronado en El Cuerpo). También hay hombres lobos pero estos son digitales salvo uno que mencionaré más tarde, son excesivamente grandotes y sólo enseñan los dientes. Vamos, acompañan.
Bueno, hay una muchachita muy mona que se llame Bella y, al parecer era humana hace unas películas pero ahora es vampira porque el prota (que no me acuerdo cómo se llama), un muchachito muy blanco de cara triste y más estreñido de todos, le hizo una barriga, esto es, se quedó preñada y dio a luz una niña guapísima de nombre muy lindo que se llama Misremee, o algo así. La niña es un encanto pero menos mal que los padres no le tienen que comprar la ropa porque está todo el día en pleno estirón y en hora y media pasa de bebé casi a echarse novio, altísima. Bueno, pues estos tres son los Cullen, la familia feliz que vive en una súper casa de diseño en un bosque de Canadá. En la casa también hay mucha gente, que deben ser familia y todos cuidan a la pequeña porque la madre está recuperándose del parto y adaptándose a su nueva vida de vampira, aprendiendo a vivir sin temperatura corporal y a aguantarse las ganas de beberse toda la sangre humana que circula por los alrededores. Con todo y eso, y aunque desganada, de vez en cuando se da un revolcón con el marido para mantener la tensión del espectador. Entre todo el personal de la casa se encuentra un pollo guapo guapo que es hombre lobo, o licántropo, que aprovecha cualquier escena para enseñar la tableta de chocolate y que es el canguro de la niña y el que la tiene que salvar de todos los peligros. Se intuye que entre el lobito bueno y la muchacha ha debido haber tema pero en esta peli no pasa nada y al mozo le caen mal los vampiros pero se aguanta.
Dentro del reparto destaca un vampirillo con pinta gay, elegante y señorial que se llama Carslile y se le nota la vena británica, este va un poco de jefe y hay otro musculoso con pinta de americano brutote pero de buen corazón.
Y ahora el argumento de la peli: no hay. Exacto, no hay argumento. Y me preguntarás, pero qué pasa y la respuesta es, que no pasa nada. Todos en la casa charlando y mirando a la criatura (aprovechan para ir a ver al padre humano de Bella y decirle que la chica está un poco cambiadita pero que está bien, para que no se preocupe el hombre y él se queda tranquilo al verla, importándole poco que la niña esté más fría que un polo y con más mala cara que el cochero de drácula).
En fin, el argumento. Ahora aparece otra familia de vampiros, que viven en Italia (en Siena), que son los vulturis (esto es mezcla de vampiro y buitre) y que son muy malos y que por algún motivo que se me escapa, odian a los Cullen y se temen que la niña bebé sea inmortal. No sé yo qué problema es ese pero a ellos no les gusta nada la idea y hay una rubia chivata que va y se lo casca y entonces los vulturis dicen que tienen que acabar con la muchacha, cosa evidente que no gusta nada a los Cullen. Se intuye que va a ver guerra pero los ejércitos son desiguales. Por una parte, los canadienses tiran de amigotes para formar una medio cuadrilla (aparecen dos rusos mariconas que uno de ellos se parece a Elton John, dos vampiras del amazona que emulan a Pocahontas, Senna y Sabrina, un hippy desganado que va de chulito, un marroquí o tunecino melancólico y los hombres lobos que dicen que ellos también ayudarán) y estos tendrían que luchar contra los italianos (la mafia de los vampiros) que son más y mejor preparados y con unos poderes súper chulos. Van capitaneados por uno disfrazado de Napoleón que si te da la mano, no se toma el brazo sino que se entera de todo lo que estás pensando, lo cual es un peligro porque nada se le oculta.

En fin, que los Cullen se acojonan porque no lo ven muy claro, porque la niñita está en peligro y porque Bella, que tiene un poder que todavía no controla muy bien (una especie de aliento que forma un escudo protector) no ha aprendido a usarlo y la verdad, que les vendría muy bien el escudo cuando aparezcan los malos malísimos que vienen con toda la intención de cortarles las cabezas y echarlas al fuego, que así es como se matan los vampiros entre sí. Y todo porque la niñita, dicen, es inmortal.

Bueno, sigue sin pasar nada hasta que se enfrentan los dos bandos sobre un lago helado con mucha nieve, que da un frío que pela, pero que a los vampiros les da igual porque ellos están fríos como el hielo. Y empieza la batalla, todo el mundo a ostias, que si van ganando unos, que si van ganando los otros (en esto, la niña se ha escapado corriendo a galope a lomos de un lobo, que es el muchacho buenorro, con una mochila de las monster high que le ha preparado su madre y que le ha metido la merienda, dos pasaportes, esto es lo más ridículo de la peli, y unos fajos de dólares) y siguen las ostias pero todo es mentira, toda la batalla ha sido un sueño, una premonición, lo explico: hay una morenita que a mí me gustó mucho, de la banda buena que ve el futuro. Esta va y le da la mano al napoleón malo, que te lee el pensamiento y comprueba que si no se retira, le van a dar la del pulpo, por lo que anima a sus huestes a largarse, cosa que estos no entienden pero el jefe es el jefe, disculpándose y diciendo que, en fin, que la niña tampoco es tan inmortal como creía y que nada de guerras. Total, maricona, y retirada a tiempo. Eso sí, a la chivata le cortan la cabeza porque a los chivatos no los quiere nadie.

En definitiva, que la batalla de la peli no ha existido y todo queda igual, cada uno se va a su casa, los dos que estábamos en la sala a la nuestra, y sale una musiquita suave con los títulos de crédito y los bosques mientras que van apareciendo en la pantalla un montón de personajes, de los cuales yo no conocía a ninguno y que han debido tener su papel en la saga.

El matrimonio vampiro se queda retozando en un campo de lirios en otro prepolvo mientras que la niña debe andar con su canguro lobo. La verdad es que me costaría puntuar la peli y por ello no lo voy a hacer. Lo mejor, que dicen que es la última y no habrá más. Esperemos.
Aunque nada tiene que ver con la crónica, tengo que decir que me compré un rosco de reyes sin relleno en una pastelería de Montequinto y me soplaron 20 euros. Deseé con todas mis fuerzas haber sido uno de los malos de AMANECER y cortarle la cabeza a la gordita salerosa que me lo vendió y echarla al fuego. FELICES REYES.

COORDENADAS

Un año difícil. Muy difícil. En lo personal, convulso y turbulento en una montaña rusa de emociones y un tsunami que me ha revolcado más allá de lo imposible. Pero, como en la película, final feliz, en pie, bien y cada día mejor.

Y en esos días donde el norte se te oculta y no encuentras brújula a mano, donde el sol deja de salir por el este y la osa polar se pierde entre las nubes, se hace especialmente complicado poner otro rumbo que no sea el de atomarporculo.

Afortunadamente, en esos momentos aparecen ciertas coordenadas de gepeeses humanas que te ayudan a no estrellarte o te evitan el rumbo descarriado alejado de cualquier meta.

Y una de esas coordenadas eres tú …….

EVA

Alegre y vivaz, descontrolada sólo en la tensión, humana, chispeante, con valores. Coqueta y tímida te permites poco más que un karaoke y se te queda chico el cuerpo para la artista que llevas dentro. Haces del saber estar un estilo de vida y destilas equilibrio. A luces se ve que has tenido buena escuela. Que el año próximo te ayude a perder los papeles de vez en cuando. Aunque no sea perderlos, sólo descuidarlos un poquitín.  Cuentan las crónicas que un torerillo de Ronda dio la espantá en la plaza pero tú que eres la más lista de la cuadrilla llevas la brega sin necesidad del torero de salón. De frente y metiendo la pierna. De verdad.

PATRI

Poco hay que ver para saber que se está delante de una gran persona. Intuyo fragilidad que no se desploma porque los cimientos son fuertes, muy fuertes. Creo que este año también te ha ayudado a aprender mucho más de lo que esperabas. Di siempre en voz alta lo que quieres. Tú puedes. Y el que no, que siga afónico. Total, para lo que tienen que decir.

ESPE

My coach. Sabes que me he sentido tu conejillo de indias, tu trabajo fin de máster en ese proyecto de liderazgo personal. Nunca he recibido tanto de tan lejos. Estás hecha, my friend. Fajas la vida con fuerza y no te hace mella el golpe. Rezumas vitalidad y armonía y se ve que te lo has currado, que no te lo ha regalado nadie, y ese es tu valor añadido.  Cuántas veces te he dicho que me ruborizas y me avergüenzas cuando me dices nosequé de la voz o te ríes con los relatillos. Vamos, que me llenas el depósito de la autoestima que llevo en la reserva. Espe, se te queda chico el cielo para cuadrar tu mente y te evaporas o licúas porque te faltan palabras para tantas ideas gordas. Y te saltas los límites de las comas y los puntos porque a ti no te ata ni dios. Ole, que pareces del sur. Que ya veo en esa farmacia catalana un vestido de volantes y un azulejo que diga aquí no se fía. Arte para llenar diez millones de blisters de esa industria que te pasas por el forro de tu ego (y esto último me lo pronuncia en inglés). Gracias.

ISABEL

Funcionaria por obligación, de olas y cañas llena el resto de sus horas. Nunca me ha gustado más que me dijeran payaso y en tu carta astral brilla la constelación de Amiga. Image

NERJA. DE SINGLES. VERANO BLUE.

De singles y otras historias (1). Nerja no tiene glamour. Imserso de temporada alta y belgas gordos traquetean por el parque temático de Chanquete, al que describen como visionario por anticipar en Verano Azul tantos temas de candente actualidad.

El grupo de singles tampoco tiene glamour. Rencorosas con varices y aspirantes a lesbianas junto a parejas de segundas oportunidades y restos de liquidación se atropellan en el buffet de zanahorias y remolacha con tinto de mesa. Se respira fracaso disfrazado de liberación en este cortejo doliente. Se huele la tristeza de semipadres con niños sabihondos. Se palpa el desencanto y el aburrimiento, el hastío y el cansancio.

-Oiga, que no se pueden hacer fotos con flash en la cueva.
-Por qué dice ese hombre eso, mamá?
-Porque daña las piedras?
-y cómo las daña?
-por un proceso químico.
-químico qué és?
-que hace pufff!
-y por qué hace puff, mamá?
-Coño, que te calles, que tampoco se puede hablar en la cueva.

El papá canijo trae a Christian, con cara de abducido y arrastra a Joel, un hijoputa de 5 años al que nadie le ha enseñado a comer con la boca cerrada.

El papá gordo de pinomontano viene con joseantonio, que es chino y gordo. Además muy listo. Se ve que está súper estimulado. El papá no deja de sonreír y de enseñar. La verdad es que el chico es agradable pero después de media hora te cansa un poco tanto discurso sobre el ratón, la musaraña, el lémur y los dinosaurios. Al nota le gusta kiss fm y me cuenta que lo disfrazaron de rockero para la fiesta de fin de curso. Añade que su cole, el Pablo Picasso, era un pintor antes de ser colegio.

Dos singles que viajan juntos aportan tres niñas. Las de ella tienen cara de resabiadas, la de él baja la mirada modosita. Los padres parecen vivir una segunda luna de miel y no tienen mucha dificultad en olvidarse de las tres pájaras que se atiborran de macarrones cada vez que pisan el comedor.

La madre de Zaragoza sobrelleva su pena que se llama Amanda y se rompió al nacer. Amanda es dulce y charlatana y va dejando las perlas de su insuficiencia a cada paso.

Una rubia con cierto morbo fuma a todas horas y vigila a Alba que dice a todo quien la quiera oír que tiene 3 años. Es pizpireta y lista y trae a maltraer a la rubia a la que le sobra la niña, una lorza incipiente y el tatuaje del gemelo. La chica recrimina a su madre cada vez que esta enciende un cigarrillo y esta debe pensar en lo tranquilo que está el cabrón de su padre.

Un papá de Montilla va de buena gente y coleguita. Es tonto del culo y el socorrista le pide que deje de hacer la bomba en la piscina del ático, que ya es muy grandecito.

Una madre, Pepa, dirige y controla al grupo. Se nota que es profesora y aprovecha cada ocasión para dar una lección. Le falta poner un examen. Su hija es un calco, la pobre.

Yolanda es de Alicante y muy pequeña. En su cuerpecillo cabe toda la mala leche del mundo. Sus ahorros se los ha puesto en los labios que han debido perder su textura original a base de insultar al ex marido.

Tras la separación, Ana se fue a Triana. El se quedó con la unifamiliar de Sevilla Este y ella con Raùl. No sé quién salió perdiendo. Ella es alegre y no pierde la sonrisa cuando me dice que no consigue hacer que el nene pruebe la fruta. Me cuenta con orgullo que para su santo le han regalado unas zapatillas de correr y me las muestra orgullosa. Veo que el nuevo maromo no se ha estirado mucho en el Decathlon pero ella está ilusionada y promete que en septiembre empezará el jogging. Le auguro tres días y no me atrevo a preguntarle si prona o supina.

MJ tiene el alma rota. Su ex no le ha admitido el cambio en la quincena y por ello estará a caballo entre los dos turnos de vacaciones. La pobre se ve lista pero destila tristeza. Su última alegría debió ocurrir allá por la segunda reposición de verano azul, serie de la que su hijo mayor es un auténtico especialista. El zagal es un poco friki y el acné que le puebla el rostro imberbe le añade una marca indeleble de que va a ser virgen hasta los veinticinco, al menos.

Una señora mayor con cara de titaabuela cooperante se acompaña de una grácil y fibrosa morenita de nombre Mirkana. El sevillano le dice «miarma» pero a la negra no le hace gracia. Junto a otras dos parejas que sólo disfrutan de media pensión desaparecen a medio día en busca de algún restaurante cercano donde reparar fuerzas.

En la sobremesa la profe hace gala de su memoria y recita el nombre de todos, adultos y niños. No sé si aplaudir o tirarle una piedra. El chino se anima y repite la alineación de Betis que ganó en Bilbao, hasta con los cambios. El papi gordo sonríe y babea mirando a su osito panda. El resto del grupo corre por los pasillos despertando las iras de los sufridos huéspedes que intentan dormir la siesta. A las seis todos a la playa. El de Montilla se arrima a la rubia y salen a fumar. Parece que la cosa está que echa humo.

PLAYBACK

La pequeña me mira con interés. Creo que deben ser las lentillas y su miopía. Se ha puesto guapa para la cena. Seguro que hija adolescente y madre se intercambian vestidos. Coincidimos en el paseo y me dice que hoy le apetece un gintonic.

No fue difícil convencer a las niñas para que se fueran a dormir a la misma habitación. La pequeña ordenó a su hija con una mirada cómplice y esta sonrió por debajo de su nariz de mosqueperro. La entrada en mi habitación fue atropellada. Ni siquiera atendió a mi propuesta de pedir otra copa. Calla, me dijo. No quiero besos, ok? No me atreví a preguntar, sólo asentí pero ella ya sabía qué quería y cómo. Me dio la espalda mostrando la cremallera de su vestido blanco que cayó desmayado dejando al aire un diminuto juego de lencería cara, echó sus manos atrás y con habilidad desató mi cinturón, tomó mis manos que llevó a sus pechos y se apretó contra mí. Por un momento temí no estar a la altura pero mi cuerpo reaccionó notablemente y la empujé contra la pared del baño. Ella empezó a moverse, sabía lo que hacía. Mordí su cuello y se estremeció, ahora mis manos eran dirigidas hacia su pubis indicándome por dónde debía empezar. Tuve la sensación de que no era yo quien debía estar allí y a ella no parecía importarle. Sonaba a playback. Se volvió, lanzó su brazos alrededor de mi cuello y saltó a horcajadas sobre mí atrapándome con sus piernas. Fuimos resbalando de la pared de la entrada y en un minuto estaba en el suelo mientras la pequeña se agitaba sobre mí curvándose hacia detrás al tiempo que tiraba de mis manos y llevaba mis pulgares a su boca. Fue intenso y cayó sobre mi pecho. No me atreví a hablar. Tras un respiro se deslizó hacia abajo e hizo el resto. Con firmeza impidió que me moviera. No admitía sugerencias. Sabía lo que hacía y no era yo quien debía estar allí. Cuando me oyó suspirar se levantó y se despidió con un leve adiós. No llegué a escuchar el nombre que pronunciaba.

HUMEDADES

Hoy toca excursión por el río Chillar. Dani, el guía, (chico majo donde los haya) intenta convencer a las madres de que es bueno para sus gordos el andar por el campo. Se deshace en bondades sobre el paseo y jura que nos lo pasaremos en grande. Al pobre le asaetean a preguntas sobre qué llevar, qué distancia, qué calzado y qué cojones debe pensar el chaval pero como es educado y está curtido en andanzas con este tipo de grupo no pierde la paciencia, pone su mejor sonrisa y repite una y otra vez que pierdan cuidado y no olviden la crema solar y el calzado adecuado.
Son las diez y el grupo se agolpa a la salida del hall. Se pasa lista y se comprueba el mal gusto para combinar el calcetín con los escarpines, las gorras de droguería con la equipación quechua y las bermudas floreadas de los 80 con las mochilas pertrechadas de viandas robadas al buffet matutino. No vaya a ser que a un gordito le dé una bajona de azúcar en la caminata.
Emprendemos la marcha y Dani explica dónde nos encontramos y qué nos vamos a encontrar. La niña profe está que se sale. Al parecer su padre le ha insuflado la vena ecologista y la cría distingue un gamo de un venado y conoce las propiedades de las adelfas. Eso sí, su espíritu es frágil y se apena cuando el personal no respeta lo suficiente el medio ambiente y se siente mal con la contaminación y el estado de nuestros bosques.
Los del papá canijo empiezan a correr como ardillas y el progenitor se desgañita a recomendaciones. No tarda en aparecer el pequeño con las rodillas sangrando y solicitando ir a lomos del padre que resignado levanta al peque y se lo echa a la grupa.
En los primeros cien pasos aparecen los primeros bocadillos. No hace más de treinta minutos que acabamos de desayunar pero una mamá precavida ofrece al suyo un bocata. La oferta corre como la pólvora y el resto de mamás precavidas sacan los sandwiches. El grupo de papás no quiere ser menos ni que se les acuse de descuidados y atacan con las barritas energéticas. Una parada. Dani dice que queda todavía mucho y que tenemos que andar deprisa. La titaabuela propone volverse al hotel. La llama está a punto de encenderse.
La catalana recuerda que la suya es la más pequeña y no puede llevar el ritmo. Además, añade que ella es montañera y que tiene una colla en Reus muy aficionada a la montaña. El cordobés, que debe estar agradecido de la noche anterior, no tarda un segundo en echarse a la rubita a los hombros y reanudamos la marcha.
Ahora aparece el espíritu militar. Un madrileño recuerda a todos que estuvo seis meses en Bosnia y quiere organizar una avanzadilla para ir explorando el río. Propone un paso ligero que no tiene aceptación en la troupe. Su pareja aprovecha el derroche de fuerzas del cabo primero y le endilga las dos mochilas de sus hijas y el pobre reenganchado se queda cabizbajo y cargado de bultos como un pollino. Llegamos al primer kilómetro. Para celebrarlo tres niñas quieren hacer caca y preguntan por el baño. La simple visión de hacerlo entre los matorrales desata un ataque de ansiedad en dos de ellas. Se hace una recolecta de papel higiénico y esperamos que se alivien charlando sobre el nivel freático y la consideración de especie protegida de las cañas (las de las orillas de los ríos).
El camino se estrecha en el desfiladero. El agua llega a las rodillas y se camina con dificultad. Los gorditos difícilmente aguantan el ritmo y temen perder en un traspié el segundo bocata que las precavidas les han proporcionado. La llegada al punto de destino conlleva las fotos de rigor y el tercer bocadillo. Los padres porteadores resuellan y piensan en lo bien que estarían en el chiringuito. El papá canijo pronostica la bronca que le va a echar su ex (que hijalagranputa que es la tía) cuando le devuelva al Christian con las rodillas como un ecce homo. Dani nos cuenta las distintas fases en la formación geológica de la zona que visitamos pero sólo la niña profe le atiende. El resto salta a la poza y grita (sin tener en cuenta que los gamos se asustan y que la contaminación acústica es otro tipo de contaminación). Un gordito saca la nintendo de la mochila y aprovecha el parón para hacerse un par de niveles. La madre lo mira con pena, es que está muy cansado el pobre. El papá militar empieza a tirar piedras al río para hacer la rana, lo que rápidamente imitan varios zagales. El experimento termina con una pedrada a un señor de Valencia que venía con otro grupo y que está a punto de darle dos ostias al niñato. El buen hacer de nuestro guía evita el entuerto. El camino de regreso se hace con más diligencia. Sólo reseñar un resbalón de la catalana que estuvo a punto de joderle el codo, dos cacas más, una picadura de insecto y una vomitera (si es que ha comido mucho ese niño).

FRIGILIANA Y EL ÚLTIMO TREN

Sábado de bochorno y last chance. El programa plantea la visita a Frigiliana con degustación de miel y vino dulce. Quizás sea por la acumulación de azúcares pero el día amanece meloso y tórrido y desde el desayuno se respira una cierta mezcla de feromona y último cartucho.  Los más lanzados singles empiezan a tomar posiciones. Algunos, con la plaza ganada, no se mueven del sitio y con la seguridad del funcionariado solo aspiran a repetir por aquello del dos mejor que uno y que ya llegará el invierno, que se presume duro.  Otros, que fallaron en el asedio,  cambian el objetivo y apuntan a nueva diana con la esperanza de no errar el tiro esta vez.

Aparece en escena la madre maña que ha sabido aguantar la carrera en una posición cómoda sin mostrarse para dar el zarpazo en los últimos cincuenta metros. Han bastado un par de comentarios para que pierda su velo de madre abnegada con hija rota y se plante como una tía de armas tomar. El bikini le ayuda y el desparpajo con el que habla del putero de su ex marido da mucho que hablar.

El papá canijo se le aproxima pero esta liebre se le escapa con facilidad y con un par de requiebros deja al galgo mohíno. Demasiado arroz para un pollo, que diría mi madre. Dónde vas, alma de cántaro, con la foto de tu esposa en la pantalla del móvil, que no te enteras!

El papá de pinomontano se avecina a una cordobesita simpática de niño rubio de póster. Ella siempre sonríe, da igual que esté contando las tonterías que le llegan al whatsapp, que las infidelidades que pusieron fin a trece años de matrimonio canónico. El papá es aburrido como el solo y a las señales de ella  responde contándole los pormenores de la empresa de electricidad para la que trabaja. Ella se aburre pero no deja de sonreír. Este es otro que tampoco.

Ana de los dos maridos se deja oler entre los machos del grupo pero ninguno entra al trapo y todo esto acontece entre subidas y bajadas por las calles adornadas de Frigiliana que estos días presume de su feria de las tres culturas (aquí hay su poquito de subvención, seguro).

Dani ha conseguido que el trenecito turístico nos acoja y el grupo salta a las vagonetas con el consiguiente alivio de los gorditos que a esta hora ya van con los flequillos pegados de sudor y ven en la lejanía el espejismo del oasis de macarrones del próximo buffet.

El chófer narra, entre traqueteos, las bellezas e historia del coqueto pueblo. En tres frases mezcla a Felipe II, los moriscos, el maquis y Franco. Juro que si logra enlazar con Aznar o Zapatero le aplaudo su habilidad. Se ve que al hombre le gusta su pueblo y para una y otra vez para que inmortalicemos  la sierra de la Almijara y el barrio morisco.

Mención aparte merece el asalto al tren. Teniendo en cuenta que los asientos son de tres plazas, se ha producido un calculado quítate tú que voy yo, acompañado de algún que otro empujón y niño vete para allá, para colocarse junto a la perseguida o perseguido. Al final, y a base empellones cada oveja se arrima a su pareja y se dispone a disfrutar del paseo en este último tren del verano. Mañana el grupo se despide entre vanas promesas de volverse a ver. Los niños arrastrarán sus maletas a las casas de sus progenitores ausentes y Nerja quedará en el álbum de recuerdos de este verano blue. Para muchos Chanquete ha vuelto a morir.

CARBONERAS

16/07/2012

Con dos cojones, quién dijo miedo. Me voy a la playa 15 días. Con hija y madre.

He tratado de retrasarlo pero al final se hizo inevitable. Lunes 16, 14 horas. Emprendo la salida. Detrás dejo tres días de pereza para preparar la maleta y una hora de montaje del one-click-and-ready dispositivo para cargar la bici en el coche.

En cinco horas, Carboneras. Se agradecen los 25 grados con los que me recibe. No obstante, apunta un levante que por aquí es raro, raro según los expertos que no le vaticinan más de dos días.

El apartamento no está mal. Bueno, ni bien. Ni bien ni mal. Las vistas al mar (desde 100 metros y en ángulo…) siguen siendo vistas. Tiene la ventaja de que al abrir dos ventanas opuestas se produce un canal de corriente de aire que me garantiza el resfriado de junio (siempre me resfrío en junio, una semana. Este año, no sé qué pasó, pero no lo hice).

Aunque conozco Carboneras y la zona de Cabo de Gata, tengo que decir que me decidí a venir porque mi amigo Carlos me lo recomendó efusivamente. Carlos lo hace todo efusivamente.  Es vehemente y ya digo, algo tiene este lugar que Carlos mataría a quien osara menospreciarlo o discutir su valía. Esto hace que Carlos me muestre orgulloso  sus calles y plazas, y parque y fruterías y los bares y las tapas, y hasta un bbva que hay en la esquina, que al parecer es diferente al resto de bbvas. En fin, así es más fácil entender que al llegar, un pelín cansado, bajar las maletas, y hacer la visita de rigor al mercadona (esto será objeto de atención particular), mi amigo estuviera entusiasmado de llevarme a recorrer el pueblo. De verdad que no me explico qué ve en esto, qué ve en que den la caña con tapa, ….

DIA 1.           17/07/2012

Aunque formalmente estoy de vacaciones, la verdad es que no estoy preparado para ello. Al objeto de estar conectado online y por no entender cómo usar la tarjeta de la blackberry de módem con el portátil (imposible entender la web explicativa), días antes, previsor yo, me fui al Carrefour a comprar un pincho usb de acceso. Entre las distintas opciones, quizás porque no había colas, entré en YOIGO (maldita hora) y en menos de 20 minutos salí firmado y con mi pincho que me tendría conectado al mundo desde este remoto desierto. Por supuesto ni se me ocurrió probarlo.

Ahí está, primer día, 9 de la mañana, el supuesto autoejecutable no se ejecuta y de internet nada de nada. Primer intento al número de información. La musiquita y una voz amable que me pregunta mi número de teléfono yoigo, y yo qué sé. Yo tengo un pincho pero no un teléfono, diga su número, marque su número…desconexión. Segundo intento, marco un número inventado y me pasan con una operadora. Le explico y me dice que me envía un mensaje a mi número con las instrucciones. Qué número? Qué mensaje? Desconexión. Su puta madre. Tercer intento, le explico a Manuel lo anterior y con voz agradable me dice que probablemente el módem esté defectuoso y deba ir a una tienda Yoigo, Pero tú sabes dònde estoy, Carboneras, le sitúo Carboneras en el mapa (sí, Carbonera Spain, no Carbonera estado  de Lousiana) y en un par de segundos me recomienda un instalador autorizado en Almería capital y otro en Huércal Overa. Tiene cojones.

Lo mejor, es que a estas alturas yo no había tirado el pincho por el retrete sino que, muy contra mi particular idiosincrasia, abro la cajita y saco el manual de instrucciones. Si no se ejecuta, clickee dos veces en el archivo del CD-ROM. Lo hago y funciona. Empieza el bicho con su rutina de instalación…. Después de esto me encuentro con algún sobresalto de claves que supero con facilidad y una disyuntiva que finalmente me paraliza. Marco de nuevo el número de información? Me dice la chica ahora que si tengo el antivirus activo, le digo que lo que tengo activo es un cabreo de mil pares de cojones y me recomienda que no me acalore. Desconexión. Total que me lo juego a suertes. Pulso y acierto. Aquello empieza a funcionar. Bueno, funcionar puede sonar muy positivo. Digamos que se mueve, con una lentitud exasperante pero se mueve. Ya es cuestión de la 3G.

Tras este episodio decidimos irnos a la playa.

Dije que tengo la playa a cien metros? No. Para qué ir a esa playa? Carlos insiste en que en un día como hoy la mejor opción está a dos kilómetros. El coche? Coger el coche? Total un paseíto,  agradable que dura 90 minutos con múltiples paradas para conocer a lo más granado de la localidad, recibir un informe detallado del mercado, tiendas de comestibles, el último chino, lo mal señalizado que están los pasos de cebra, la transición del gobierno socialista municipal de años al actual de coalición, de nuevo las cervezas y tapas a dos euros, este es Jesús, este es Salvador, y su primo hermano Juan Antonio……. Hasta llegar a la playa (con dos ….hamacas, sombrilla, bolsa, madre operada de juanetes, niña pelín gansa y niño de tres años –Carlitos junior).

Es el momento de contar todas las bondades del agua, que si transparente, que si la temperatura, que si el fondo marino, que si la biodiversidad, que si …… mi madre intenta bañarse y rápidamente decide que hay muchos chinos. Se da media vuelta y se larga la chiringuito, que yo me caigo y a ver quién me levanta a mí. Son las 12:30 y eso es toda una declaración de intenciones. Hasta la hora de volver, llamadas telefónicas, mails, el niño que se quiere bañar solo y es un peligro y la niña que insiste en  ponerse una sudadera. La vuelta, más rápida pero con calor. Paro en el chino a comprar un peine. Pregunto por un hacha pero no tiene. Lástima.

Al llegar a casa me encuentro un río a la salida del baño. Una gotera venida a más. Llamo al propietario y me dice que a las 15 horas viene el fontanero. Las 15, en Carboneras, son las 16:45 y el manitas / ñapas me jode el conato de siesta. Insiste en que no tiene nada que ver con el agua caliente y me pregunto quién le ha hablado del agua caliente. Le indico por dónde veo salir el agua y vuelve a preguntarme por el agua caliente. Está obsesionado. Le dejo con su quehacer y entre protestas, mugidos, un par de llamadas y que se levanta del suelo y me dice que se va a comprar un grifo, vuelve a los 45 minutos, otra vez al suelo, protestas, mugidos, coño dónde han puesto la llave, y esta columna, ya está que yo creo que es del cuerpo pero que siempre hay que dejar un 0,5 a la duda que si moja ya me llama. Alucino.

Ya dije arriba que el capítulo mercadona merece particular atención. La verdad es que hace tiempo que no voy al hipermercado. En casa me avío con Amparito (mi asistenta sordomuda) que hace las compras. Por eso, el tener que aprovisionar una casa vacía como esta, se me hizo insufrible. La eché de menos. Quién lo iba a decir!

Para no entrar en detalles, la carne que compré es una absoluta mierda. A la basura, acompañada de una ensalada de pasta avinagrada . Imposible.

Así transcurre mi primera tarde. Tumbado en la cama con el portátil encendido y el yoigo renqueante. Por mi derecha rezuma el fontanero y por mi izquierda me llega el volumen 27 de la novela culebrón que se está tragando mi madre. Escucho cómo la pequeña se interesa por el guión y los personajes. Creo que tengo que tomar medidas. Me voy a levantar.

…………

A media tarde propongo a Clau un paseo en bici. Padre e hija solos y accede encantada. Recorremos el pueblo. Es agradable. Volvemos y se nos une Carlitos Junior. La cosa se acelera. Si unimos a la falta de concepto de peligro una habilidad innata para tocar los cojones tenemos el cocktail perfecto. Si le añadimos una pequeña dosis de me quiero montar en el castillo hinchable (bis, repetido, estribillo y coro) tenemos asegurado el dolor de cabeza. Poco más que destacar de la tarde noche. Paseo marítimo, quejas de la crisis que tiene a la hostelería hundida y mira qué vistas desde aquí.

……….

18/07/2012

Objetivo: bañar a la abuela.

Carlos estaba dolido, muy dolido. El raro viento de levante nos había impedido gozar de las maravillas de esta tierra. Evidentemente, nada podía hacer contra la inclemente meteorología. No obstante, sí podía buscar un rincón al abrigo del puerto donde, de verdad, íbamos a disfrutar las aguas calmadas y cristalinas. Mientras que urdía este plan, yo, ingenuo, disfrutaba de la mañana viendo Disney Channel. Sí, Disney Channel, es mi canal preferido pero esto será objeto de atención particular.

Como digo, me levanté pensando que me ahorraba un día de playa pero ya Carlos había pensado qué podíamos hacer. Oye, cogemos el coche y nos vamos al puerto. Y allí nos tienes, a babor el dique, a estribor la cementera y en medio yo, con la abuela y la niña en mi segundo día de playa. La abuela hizo el intento, educada que es, y rápidamente se fue a pegar la hebra con la sombrilla contigua, yo me fui al chiringuito mientras que el resto de la troupe disfrutaba del olor a gasoil.

Me han drogado.

Lo esperaba. El llegar al nivel del mar me deja sumido en una especie de estado narcótico, somnoliento que me impide despegarme de la cama. Dicen que la tensión se baja. Debe ser, mientras escuchaba en las noticias que subía la prima de riesgo, mi tensión bajaba hasta la misma sima por la que discurría el ibex. No llegué a los deportes del telediario. Perdí la consciencia y la vergüenza, ni siquiera retiré los platos de la mesa, y  me fui derechito a la cama. Tres horas de siesta me allanaron el camino para otra tarde de paseo familiar.

AGUAMARGA

Este fue el destino. Aconsejado para todo el viajero de esta zona, Aguamarga es un enclave habitado por hippies elegantes y gente con clase. Una Marbella de los incipientes 60 con padres alternativos de los que compran bicicletas de madera de Imaginarium a sus pequeños. Es curioso, muchos van descalzos. Libres de ataduras, dirán.

El lugar tiene su encanto y el paseo es agradable. No más. No supe encontrar el orgasmo prometido en la tortilla del bar de la plaza y el tinto del lugar (Tempranillo) no estaba mal si se tiene en cuenta la temperatura. La velada fue interrumpida por media docena de llantos de Carlitos Jr., dos robos de bicicleta, quiero un helado que no esté frío y un camarero Diego que se empeño en ser cordial y nos contó sus aficiones y el porqué se encontraba allí. El chico tenía su aquel. 10 céntimos de propina le quitará las ganas de volver a hablarnos.

DÍA 3. 19/07/2012

Esto entra en velocidad crucero. Al menos es lo que yo creía. Como siempre, me despierto temprano y vagueo esperando la hora en que mis amigos me arrastren a la playa pero hoy tienen un plan inesperado …..es jueves.

EL MERCADILLO.

Analizando el tema desde una perspectiva de eficiencia o coste beneficio esto no tiene sentido alguno. Dos horas enjaretado entre kioskos a codazos para comprar un kilo de patatas de Níjar (Carlos se ha encargado de hacerme saber sus ventajas), dos pimientos y 100 gramos de uvas pasas, no tiene sentido. Además, el previaje para dejar el coche aparcado cerca de las calles ocupadas, el desayuno con todas sus bondades en otro bar de playa (Carlos defiende que aquí sí que saben de tostadas y no en Sevilla) y la manía de mirar todas las opciones antes de comprar, convierte en un infierno la mañana. Juro que jamás volveré a pisar ni este ni otro mercadillo. Cuando se lo hago saber, Carlos, inasequible al desaliento, me comenta que existe una web con la ruta de todos los mercadillos por si me interesa. Le digo que se lo haga mirar.

De camino a casa, ya en un comercio convencional, le compro a Clau dos pares de Pablosky muy bien de precio. No todo van a ser maldades.

20/07/2012 POR FIN VIERNES!

MENS SANA IN CORPORE SANO

El mejor remedio contra la melancolía es la rutina. Al menos para mí. Frente al apartamento hay un gimnasio de barrio. Aunque el nombre insinúa un toque internacional, Fitland, no puede esconder que es un gimnasio de barrio. Sin olor a sudor, pero de barrio. Está regentado por Pedro, exculturista de los 80, proteico y un pelín abandonado. Tiene una mirada de ternura de boxeador sonado y apunta en su libreta guerrero las entradas y salidas del personal. Es amable y te enseña orgulloso las instalaciones obviando el abombamiento del parqué y la decolorida pintura de las salas. Allí, en un rincón se amontonan mohosas algunas mancuernas fieles acompañantes de su juventud. Sobre el tablón de anuncios, las fotos de su hipertrofia y el trofeo a míster Almería de sus años mozos.

Me presenta a Gerad, su socio y a Zuleyma. El francés luce bigotito fino y cara de pícaro. Está claro que es el intelectual de la sociedad. Me cuenta que de joven hizo remo y que llegó a competir con la selección francesa en una prueba internacional que derrotó a España y se celebró en Cantabria. Ahora, con su pensión europea y lo del gimnasio pasa su jubilación al sol y aprovecha los ratos libres que le deja el negocio para hacer de intermediario con la incipiente colonia franchute que se está asentando aquí. No es de fiar.

Zuleyma es dulce y un poco boba. Es la encargada de la sesión de aerobics y step. También depila a la cera y, con toda la seguridad, prepara el almuerzo para Pedro y le acurruca por las noches. En sus ojos se ve que está enamorada.

Por veinte euros me ofrece un horario amplio durante mi estancia en la localidad. Me recomienda las clases de ciclo indoor de las 9 de la mañana y me dice que ahora la moda es el Zumba y el Cardio-Box pero que él es de los antiguos y no cree en esas mariconadas. Mete kilos y mucho press de pecho, sentadillas y dominadas y ya sabes, si quieres algo, oye, todo natural, vitaminas, me lo pides que es de confianza, chaval.

Son las 10 y me decido por empezar con un poco de cardio. Pruebo las bicicletas hasta que encuentro alguna menos quejosa. Son como de restos y componen una familia heterogénea y desigual y se reparten por la sala asimétrica en disposición desordenada. Forman un pelotón abigarrado, más bien una banda que un equipo disciplinado. Sin embargo, me encuentro bien entre aquel marasmo de artilugios desvencijados y aprieto el pedaleo hasta que aparece el sudor. Por fin.

El resto es fácil, un paseo por las salas, algo de estiramientos y poco más. Misión cumplida.

CABRON CON PINTAS….

Locución adjetiva, coloquial. Dícese del que no es de fiar, del que sospechas que en algún momento te la va a jugar. … La noticia me deja pasmado: Carlitos Jr. Tiene varicela!! El padre piensa que puede ser una intoxicación pero la pinta, mejor dicho, las pintas no dejan lugar a duda. Joder, pienso, esto son diez días encerrado pero no digo nada. Mientras, Carlos maldice a la Junta de Andalucía y su calendario de vacunación, y rebusca entre sus papeles dónde coño tengo la tarjeta sanitaria que nos vamos al centro de salud. Para mis adentros me relamo: hoy no hay playa.

El edificio es nuevo, muy amplio, situado sobre una atalaya y con vistas al mar. Fruto de los últimos años de vacas gordas no pudo conseguir otra mayoría socialista en el municipio. La administrativa rebusca en su ordenador los datos de la historia clínica. Algo va mal y su cara refleja el problema que no sabe resolver en la pantalla. No sé si está mirando la cartilla o buscando la paga extra de navidad que nunca llegará. No quiero bromear con este tema y la dejo que termine. Al final culpa al sistema, siempre el sistema tiene la culpa, y opta por avisar directamente a la pediatra de guardia, una sudamericana atenta y maternal que nos saluda afables, es varicela, dos semanas en casa sin salir y nada de sol, todos la pasaron ya?

La simple visión de tener al pequeño encerrado en casa derrumba a Carlos. Implora a la doctora una solución con urgencia, plantea sacarlo a la calle por lugares solitarios, de noche pero por favor que no le imponga tan cruel cuarentena. La doctorcita sonríe y se mantiene en sus trece. A pesar de su dulzura, el diagnóstico y tratamiento ha caído como una condena inflexible de un tribunal despiadado. Salimos del ambulatorio y me encuentro consolando al padre como si acabara de fallecer un allegado. Mientras, el pequeño corre por el parking y se niega a ponerse la gorra. En sus gritos de castrati imagino los bacilos en diáspora inundando el pueblo ajeno a la invasión inminente.

21 Y 22 /07/ 2012. FIN DE SEMANA SOBRE RUEDAS

El inconveniente de estar de vacaciones es que no tiene especial sentido que llegue el fin de semana. Es más, la tranquilidad del pueblo durante los días laborables, para algunos, se ve sobresaltada por la llegada de turistas domingueros dispuestos a devorar paella y sol tirados sobre la arena como morsas varadas. Dicen aquellos con experiencia en estas cuestiones que llegado el fin de semana, la gente de bien se queda en sus casas para no mezclarse con el gentío. Siempre ha habido clases.

En mi caso, el sábado significó la vuelta a las dos ruedas. Durante la semana fui echando la caña aquí y allá hasta que picaron un par de buenas piezas que aceptaron salir a rutear por los alrededores. Con estos, el sábado a las 7:30 y con el maillot enfundado nos dispusimos a reventar las lomas cercanas y pedalear una antigua vía del tren que unía la localidad de Lucainena con el litoral. Por fin volvía la normalidad y estaba disfrutando de un verdadero hobby liberado de la condena de la playa.

El salir en bici no es nada sin la cerveza del post. Así como los pescadores se reúnen para exagerar sobre las capturas, el ciclista gusta de comentar la jornada y sus incidencias, que si el desarrollo tal, que si la pendiente cuál, y los últimos modelos y tecnología alrededor de una buena caña de cerveza. Eso es lo normal. Lo que no es normal es que estos dos pollos (ya hablaré de ellos en otra ocasión) se soplaran seis tercios a las diez de la mañana. Doblado llegué a casa y me costó explicar que el estado en que me encontraba era fruto de la dificultad de la ruta. No sé si me creyeron. Pero no hay bien que por mal no venga, o al revés. Al bajar a la playa con Clau superé una nueva fase. Por fin disfruté de una siesta bajo la sombrilla. La verdad es que no pasó de la hora pero el sopor cervecero y los rayos filtrados por el parasol me dejaron sopa en la arena. Cómo no, tuvo que ser un niño capullo con la pelotita el que puso fin a ese momento de gloria. Si le cojo le reviento.

El domingo hubo repetición de la jugada pero menos. Ni tercios ni playa ni siesta al sol. Sólo un formidable paseo en bici con la subida a la Mesa Roldán (planicie que se eleva sobre la costa y que ha servido para la construcción de una torre de defensa y el faro). La abuela empieza a hacer las maletas.

VIAJANDO DE INCOGNITO.

La opción de dejar a Carlitos Jr dos semanas sin salir a la calle fue la menos votada. De hecho, fue rechazada de inmediato. La simple idea de mantener encerrado al bicho desató el peor escenario posible en la imaginación de su padre. Podemos verlo como un acto de solidaridad, reparto equitativo del virus a todos los congéneres, o como una barbaridad. En fin, distintos puntos de vista pero Carlitos está en la calle con lo que ello conlleva.

Consciente de que estaba incumpliendo la orden expresa de cuarentena y de mantener alejado el foco de infección, Carlos optó por disfrazar a Carlitos Jr. Esto es, pantalón largo, camisa de manga larga, gafas de sol y gorra. Por supuesto, el cuello de la camisa levantado. El objetivo era cubrir la visión de las numerosas pupas que cubrían el cuerpo del pequeño y que pasara  desapercibido ante el resto de padres con niños del parque que huirían asustados ante la visión de la contagiosa enfermedad.

¿Pasar desapercibido con esas pintas? Era llegar la tarde y allí estaba entre ET disfrazado y un artista rockero de fama paseando por el paseo marítimo con dos guardaespaldas siguiendo sus pasos. La gente miraba y se paraba al paso del cortejo. Seguro que alguno estuvo tentado de pedir un autógrafo o de llamar a los servicios sociales. Un enano de tres años vestido de riguroso invierno entre playeras, sandalias y camisetas!! Además, el padre insistía en que no se acercara al resto de la población ni entrara en bares y cafeterías por lo que la situación de apartar a la estrella del rock del populacho se extremaba y con ello el interés del pueblo en acercarse al pequeño individuo que recorría el pueblo de esta guisa. Hubo un momento en que algunos chicos empezaron a seguirnos por el paseo seguros que en algún momento se desataría una actuación o empezaría un flashmob, como se dice ahora, y se revelaría el nombre y la identidad de aquel personajillo tan escondido. Alguno gritaba que debía tratarse de la estrella del circo local que se estaba instalando en la localidad y venían a pedirnos entradas.

El recuerdo que para mí dejará siempre Carboneras no será nada con lo que dejará el paso de la varicela de Carlitos Jr. por la localidad.

WHEN IN ROME…..

Donde fueres haz lo que vieres. Soy de esa opinión y dicen los listos con gafas que es justo esa la diferencia entre un turista y un viajero. Estoy seguro que pasaría como Carbonero de pro delante de cualquier tribunal competente y es que yo me adapto, mimetizo, asimilo no ya sólo el acento y el timbre de la voz propia del lugar sino que en unos días me encuentro inmerso en la cultura popular del sitio que visito. Si no fuera porque estoy en contra de la mutilación corporal ya me habría tatuado un indalo en el brazo derecho para lucirlo orgulloso en la próxima feria de septiembre.

Es así mi costumbre de meterme en las raíces autóctonas que busco con ahínco la situación oportuna para conocer más y mejor de la vida ordinaria, las costumbres y por qué no, de los chismes que corren por boca de los aborígenes. Esto me llevó a frecuentar los bares a primera hora de la mañana, a meterme en las conversaciones de las barras entre cafés y carajillos, a poner la oreja en la cola de la pescadería o a estar atento  a las conversaciones de la mesa / sombrilla de al lado.

Fue de esta manera como aterricé en la tertulia del Felipe. El Felipe es un bar del centro y allí está el Primo, camarero eficaz y diestro que presume de correr con su bandeja llevando más de diez jarras (buscar en Youtube, bar Felipe). La reunión está formada por Salvador, ex director del bbva, promotor y prohombre del pueblo, poder fáctico donde los haya, su hermano, funcionario excedente, y un par de personajes difícilmente clasificables pero que, si están al lado de Salvador, es que valen su peso en oro. Por último, está Juan Antonio, tipo polivalente que lo mismo vale para un roto que un descosido. No creo que su cuenta corriente esté a la altura del resto pero por muchos motivos se ha convertido en el hombre de confianza del resto y, en este caso, en mi introductor. JA ha intermediado en alguna que otra operación inmobiliaria que le ha dado un respiro y últimamente gestiona una empresa de desratización y desinsectación que con mucho arte llama MATO POR ENCARGO.

Hoy el tema iba de pintura. No, no hablaban de la Esclusa de Constable que ha subastado Tita Cervera para obtener liquidez ni comentaban sus preferencias por el arte abstracto o el impresionista. Era mucho más mundano:  ha roto con el novio!!

La que ha terminado con el muchacho es la dependienta de una tienda de pinturas que por lo oído está como un queso, está que se rompe, está buena para rabiar y otros muchos comentarios que me voy a ahorrar. Nadie comentó los motivos de la ruptura pero lo que estaba claro es que todo fue bonito mientras duró. Soy curioso por naturaleza y ni que decir tiene que con cierta astucia indagué en el tema y localicé la dirección exacta del establecimiento y sin encomendarme ni a dios ni al diablo me encaminé a la tienda Valentine y….allí estaba.

LA CHICA VALENTINE

Dios, qué mujer. Mis contertulios se habían quedado cortos en sus comentarios. Frente a mí, un pibonazo escultural, una semidiosa, una monería infinita que parecía conjugar todas las tonalidades de los distintos pantones de color de aquella tienda. Irradiaba una luminosidad en sus ojos que haría brillar cualquier gris mate de hogar minimalista. Fueron diez segundos los que me quedé pasmado antes de que sucediera lo previsible. ¿Qué desea?, hola, ¿le puedo ayudar en algo?

Que qué deseo, si lo digo me detiene la guardia civil y me lleva al cuartelillo! Rápido, una idea, qué le digo, imposible articular algo digno del momento. Noté que me temblaba la pierna izquierda (siempre me pasa en momentos de tensión) y se me descolgaba el labio. Con el paso de los segundos la sensación de agobio era mayor y crecía en mí el desasosiego. Mientras, ella abría los ojos con una luminosidad que abarcaba todos los matices del mediterráneo y me animaba a continuar, señor, ¿se encuentra bien?

Sí, sí, perdone….¿tiene pinturas? – articulé finalmente. Nunca me he sentido más tonto. Sin hacer un inventario detallado, en el local podía haber, al menos, diez mil botes de distintos tipos y colores y yo a lo más que llegué fue a preguntar si aquella belleza tenía pinturas.

Afortunadamente, la suerte se alió conmigo en tan difícil trance y mi estupidez le hizo reír. No fue una sonrisa simulada sino una estruendosa carcajada que parecía no provenir de tan delicado cuerpo. La bella empezó a reír y reír y no paraba. Yo, confundido al principio, no sabía qué hacer. Finalmente la risa se me contagió y comencé a reír también, dubitativo al principio pero liberado después y reímos juntos durante un largo rato hasta que puede matizar mi cuestión.

Pintura para exteriores, terrazas, quiero decir, busco algo permanente, definitivo, inalterable al paso del tiempo, ajeno a las inclemencias, que soporte los avatares del tiempo ……

Fue mágico. Mi perorata sobre el paso del tiempo desató algún resorte interno y la muchacha Valentine cambió bruscamente la risa por una expresión de tristeza propia de la persona que ha conocido que el amor no dura para siempre. Lo vi en sus ojos. El verde profundo de su mirada tornó miel dulce y el rayo de sol cambió a nube gris. Lleve este, me dijo. Va muy bien y además está de oferta.

Salí de la tienda con una lata de cinco kilos de blanco bright y con la certeza de haber conocido a otra mujer de mi vida. Espero que su recuerdo dure más que la pintura de mi balcón. O no.