ARENA EN LOS BOLSILLOS……

ImageCierro por vacaciones y me voy al desierto….(del 6 al 13 recorreré el Atlas en Marruecos de Este a Oeste. En una semana y junto a un grupo de locos como yo nos enfrentaremos a pistas imposibles, subidas y bajadas y las prometidas estrellas para las noches de fogatas. Esperemos que aguante el cuerpo y la bicicleta. La mente va preparada……Dejo aquí tres borradores en los que ando trabajando……Quizás encuentre el hilo que me falta….

 

ANA Y LOS CUCHILLOS

Se le echó el tiempo encima sin darse cuenta. Le solía pasar. Ya algo pasadas las siete y media y su cita que era a las nueve. Renunció al baño, qué remedio. Una ducha bastaría. Con una toalla al pelo frente al espejo manoteó el vapor y allí se encontró, aún quedaba el bronceado del verano y se le fue la cabeza a la playa que empezaba a echar de menos, con su cuerpo perlado de sudor, qué malas eran las prisas, esos dos o tres kilitos de más habían venido para quedarse y ya había renunciado a presentarles batalla, y todo el ritual de costumbre, la crema corporal (que no se le olvidara incluirla en su próxima compra), el desodorante, sólo algo de colorete para animar las mejillas y los labios con ese tono rosa cálido y suave que le sentaba tan bien (mira que no atreverse con el rojo con lo que le gustaba), un retoque con las pinzas y ya está. La blusa blanca de media manga ponía la formalidad y la falda azul ajustada le daba un cierto aire de picardía y desenfado que no ha de faltar en una primera cita.

Sobre la colonia de baño unas gotas de Escada en las muñecas y a correr. El taxi la esperaba a la puerta y dieron justo las nueve cuando cruzó la entrada del centro comercial. Ni ella sabía cómo lo hacía pero siempre era puntual.

Allí en la cafetería de la primera planta estaba él. Sabía que era él.  Después de dos semanas de chats eléctricos, allí estaba. Al parecer, profesor, viudo y con dos hijos mayores independientes.

-Hola, ¿Manolo? Le abordó.

– Hola, ¿Ana? -respondió sobresaltado.

Sus primeras palabras, nerviosas, discurrieron sobre el ajetreo diario. Él se limitó a seguirla con la mirada. A ella no le gustó su aspecto taciturno. Parecía confundido y ella advirtió que no sonreía. La primera impresión no marcó un tic en la casilla a su favor. Además, había algo en su mirada que no le inspiraba confianza. Finalmente, cuando él rozó su brazo para permitirle el paso al restaurante, el tacto no le gustó. Aquí no hay piel, pensó, y empezó a contar los minutos para marcharse. Una vez más, otra, el retrato robot que había dibujado en su imaginación no cuadraba con el sospechoso que tenía a su lado.

 

Frente a frente, en la mesa, ella pidió una cocacola light y él una copa de manzanilla, que apuró casi de un sorbo. Ella se refugió en el menú y avanzó que sólo tomaría un plato, una ensalada, cuanto antes acabe esto mejor, se dijo. Él tomaría solomillo y ordenó una botella de tinto mediocre, sin consultar.  Una vez las miradas fijadas, ella relató una anécdota de una compañera de trabajo y le contó que su hija estaba terminando un curso en Dublín. Él comentó que un hijoputa del instituto le había jodido el horario y que su hijo menor no había tenido la vergüenza de invitarle a conocer su nuevo piso. Ni siquiera el culo de la camarera, a la que no perdía de vista, le aliviaba el tono agrio a sus lamentos.

 

Cómo podía haberse engañado tanto, aquel fulano nada tenía que ver con quién la había mantenido desvelada durante semanas, un tipo ingenioso, divertido que la embelesaba con mil y un detalles de viajes y aventuras. Un alguien dinámico e interesante que nada tenía que ver con aquel señor que empezaba a inquietarla, un saco de pesimismo no era lo que ella estaba dispuesta a cargar en estos momentos de su vida.

Se le echó el tiempo encima…..Le solía pasar……….

 

(2)

MI NOVIA, QUÉ PASA?

 

Me rechazaban a todas las novias..siempre le sacaban faltas….una meapilas, muy pija…. un poquillo guarra, no limpia los rincones…

Temí presentarle a …francis. La conocí en un chino, no cutre, sino de lujo, fue un amor a primera vista…no tardó en venir a casa. Es discreta, comparto mi tiempo con ella y frente al televisor vemos las series que me gustan. Ella asombrada, como siempre, y yo feliz.

En la cama es algo pasiva, se deja hacer. Pero a mí siempre me ha gustado llevar la iniciativa….

La llevé a casa de mis padres por el cumple de tita Luisa.  Hice las presentaciones…y no dejé lugar a comentarios críticos.Esto es lo que hay. Ella seguía asombrada……. Mamà no dijo nada. Papà se mostró encantado. Poco a poco se van haciendo a la idea. Mis sobrinos son los que más disfrutan. Y les encanta jugar con ella.

Han pasado unos meses y ya todo es normalidad. Incluso papà presume de ella con sus amigos del dominó. Mamà le ha hecho un jersey de lana muy mono y le ha arreglado una falda. Mi nuera hinchable dice dice ella. La tita Go. Presumen los niños.

Sí, es de plástico, pero reciclable, sostenible…….

 

(3)

SEMÁFOROS

 

 

Todas las grandes decisiones de mi vida las he tomado en un semáforo. Mejor dicho, entre semáforos. De uno a otro tienes el tiempo justo para pensar y decidir. Si necesitas más, esperas al siguiente. Casi quince me costaron perdonarme no haber dicho lo que sentía cuando debí hacerlo. Seis para cambiar de trabajo y sólo dos para saber que era ella y no otra………

 

#LAZOS INVISIBLES

 

Para mi primer trabajo me exigieron llevar traje. Recuerdo que me compré uno gris, de corte clásico, y un blazer para combinar. Mi poco manejo y la mala suerte hicieron que a los pocos días un enganche inesperado me dejara un siete desgajado junto al bolsillo de la chaqueta. Sin efectivo, había gastado en la indumentaria el primer sueldo no cobrado, el agujero caló en mi ánimo y mi corazón.

Un compañero me propuso la solución. ¿Un remiendo?, dije. Ni me podía permitir otro traje ni podría acudir a la escuela con el estigma cosido. No, repuso, ven. Y me llevó a un convento de monjitas expertas en lo que me explicaron “zurcidos invisibles”. La paciencia de estas santas clausuradas descosía hilo a hilo el trozo rasgado y lo reponía a su estado original, de manera que a la vista se hacía imperceptible el arreglo. Cuando a los pocos días fui a recoger la prenda, el resultado era como si nada hubiera pasado. Ni rastro, ni seña del desgarro.

Llevo días dándole vueltas a la idea de los lazos invisibles, esos que ayudan a restañar heridas, esos hilos de sutura imperceptibles que cierran, y no en falso, las oquedades que dejan en el corazón los tiros de tantas batallas. Sea éste un canto de alabanzas a la denostada virtualidad. Sean estas palabras confusas e imprecisas un agradecimiento a esa nube clara que más que cubrir el cielo, deja hueco para que el sol vuelva a lucir de nuevo.

Vayan estas líneas de agradecimiento a los whatsapps, chats, lines, skypes, foros y mails, que no han de sustituir el contacto real, el de verdad, pero que lo retroalimentan y mantienen.   Un brindis por Facebook y Twitter. Un viva por esos lazos que no atan como cuerdas (PA).

Este blog es un lazo invisible contigo que estás ahí. Escribo para ti. Escribo para mí. Escribo porque te necesito.

En na’ que me aclare seguiré con este tema…..Ando espeso y no le pillo la punta.

DE CINE….. EL ÚLTIMO CONCIERTO (A LATE QUARTET)

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Me la encontré por esa casualidad que dicen que no existe. Tarde rota y ese Avenida VO que me salvado en tantas ocasiones. Dudé un par de segundos, allí estaba también Una Casa en Córcega (MGM recomendó pero los escritores franceses me tienen un poco hartos últimamente) así que A Late Quartet (El ùltimo concierto) fue la elegida. 

 

Ver en la cartelera los nombres de Christopher Walken y Philip Seymour Hoffman fue definitivo.

 

La sala casi abarrotada de señoras de esas que te encuentras en el Maestranza pronosticaba tardenoche de calidad. Olor a cardado y conservatorio. Consortes hiperplàsicos.

 

 

 

Mi acompañanta se entretiene en el servicio y se pierde los compases de obertura. Afortunadamente nos dejan entrar ya comenzado el concierto.

 

 

 

El guión? Cuarteto de cuerda (nombre precioso, The Fugue) que va a celebrar su 25 aniversario. El chelista (Walken) anuncia que ha sido diagnosticado de Parkinson. Lo que presumiblemente debe derrumbarle es la gota que rompe el equilibrio inestable del cuarteto. Los celos, envidias y algùn desliz amoroso amenazan con mandar al carajo tantos años de èxito.

 

 

 

No es una película redonda. Quizás le falte algo de humor y le sobre la relación de la Lolita con el primer violinista (un tipo con cara de albano kosovar al que le pega màs un Kalashnikov que un Stradivarius). Beethoven genial. El resultado más que aceptable. Bello. 

 

 

 

A la salida, el grupo de señoras conservadas se arremolinan en las toilets para cambiarse la Tena Lady. Yo vuelvo a casa silbando la Novena. Mi acompañanta promete llamarme otro día. 

 

TERAPIA

 

–          Me llamo Gabriel y no uso emoticonos –declaré, puesto en pie en medio de la sala.

–          Gracias G por tu sinceridad. Sabemos que te ha resultado difícil, dijo la terapeuta y pidió un aplauso que el grupo otorgó con emoción.

 

Unos meses antes……..

 

Me estaba reincorporando al mercado con ciertas dificultades. Los últimos tiempos habían sido complicados. A mis discapacidades innatas y a mi carácter reservado le había caído encima la llamada “brecha digital”. Ahora, solo en la calle, me encontré con una dificultad añadida: todos se comunicaban vía mensajería instantánea y yo era  neófito perdido entre el Blackberry y el Yahoo Messenger, el Line, y, el rey de todos, el Whatsapp. Era difícil volver a un mundo donde las herramientas habían cambiado. El mismo mensaje pero diferente código.

 

Los inicios fueron arduos, labor titánica. Ponte al día en el manejo del chat, hazte un perfil de Facebook, abre cuenta de twitter y pasa tu CV a Linkedin. Cambia tu viejo Nokia por un Smartphone (decide entre Android o Iphone) y acostumbra tus dedos a esa caricia sobre la pantalla, ese desempolvar musarañas, de la tecnología táctil.

 

Adáptate a los nuevos canales, se acabó el bar de copas o el gimnasio para entablar una conversación. Ahora la aldea global te ofrece Meetic en una sala grande sin la “madame”  y unos lazos invisibles e intangibles.

 

Manos a la obra……

 

Soy un profesional y estoy decidido- me dije- a superar todas las pruebas. Fueron cursos, horas, ponencias, preguntas, manuales de instrucciones, consultas, diagnósticos, formato acierto-error. Sangre, sudor y alguna lágrima pero la meta estaba cerca, la veía, casi la tocaba con las manos cuando aparecieron ellos. Sí, ellos, esos malditos japos amarillos, esas putas caritas sonrientes que desde el menú del móvil tenía que acompañar a cada mensaje. Dios, no los entiendo. Los miro y me parecen todos iguales. No acierto a distinguir si tienen más o menos abierta la boca, si sonríe o ríe abiertamente, si se sonroja o está estreñido, si lanza beso con amor o de despedida. No sé, me pierdo. No controlo si tienen los ojos cerrados o las cejas arqueadas. Dios, ayúdame.

 

Y esto me ha causado muchos problemas. Me han tachado de insensible, de falta de tacto, de grosero, maleducado y borde, qué se yo! Pero cómo saber si es una lágrima o una gota de sudor, si está rojo por exceso de sol o congestionado. Y qué decir de los guiños. Imposible comprender si denota  complicidad o quiere ligar. Y ese que enseña los dientes, y el otro que tiene la cabeza gris. He conseguido descifrar a quién te cuenta su tarde aburrida, jodida de lluvia, una mierda, en sólo tres muñecos pero confieso que me resulta imposible añadir a mi comunicación un maldito bicho amarillo que sustituya al lenguaje no verbal. Se acabó.

 

Me recomendaron la terapia. Ánimo, no eres el único. Ahora me siento arropado en este grupo de incapaces anónimos. Hago mis progresos. He dejado de tener pesadillas y ya no veo en sueños al moradito con orejas de gnomo. En las tardes de terapia he conocido a María. Me ha contado que ha sufrido mucho. Su marido la dejó con un whatsapp y el muñeco de sonrisa de media luna y la lengua fuera y en el trabajo el jefe de RRHH le puso en el sms del finiquito una mano con el pulgar hacia abajo. Definitivamente, son otros tiempos.