MUJERES DE MI VIDA (7) En construcción……

M.

Te busqué con impericia. Te abracé inexperto y pasó tanto, tanto tiempo, hasta que empecé a decirte lo que sentía que llenaría mil vidas con todo aquello que no te dije.

Nunca he sentido más felicidad que frente a tu sonrisa. Nunca he sentido más miedo que frente a tu mirada y mis palabras vacías.

De qué me sirvió adorarte si el elefante tenía siempre una oreja más grande que otra. De qué me sirvió velar tu sueño si te faltó mi caricia al despertar.

Siento orgullo de lo que has hecho con tu vida y ahora ya soy capaz de decírtelo mirándote a la cara. Gracias por todo lo que me has enseñado.

M es María, mi hija, y hoy cumple 30 años.

MUJERES DE MI VIDA (6) En construcción…

……….Verano del 80, la movida. La conocí y puse fecha de boda. 27/12/81, aquella tarde, mientras llovía a cántaros a la salida de la iglesia (dicen las viejas que la lluvia augura lágrimas) un grupo de niñatos punkies daba su primer concierto: Siniestro Total se llamaba el grupo y también el resultado de mi apuesta.

 

………. Me prometió que sobrevivía con 15 mil al mes y me juró que cantaba cuplés. A cambio, yo le dije que era del Betis. Todo mentira. Una estupenda y perfecta mentira que duró lo que tuvo que durar.

……Así empezaron mis matrimonios. Dios me perdone.

DE CINE. A ROYAL AFFAIR.

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No está la monarquía para tonterías y esto no ayuda pero qué hacer un martes lluvioso a media tarde y pasando de los amantes pasajeros, sino meterse en el Avenida acompañado de una más que agradable agenda cultural a tragarse A ROYAL AFFAIR, una producción danesa que viene avalada por su candidatura al Óscar a la mejor película extranjera  y por otras tantas nominaciones o otros tantos premios. Ambiente de maestras que han hecho pellas al claustro. Olor a naftalina.

 

¿Y esto de qué va? Carolina Matilde, Inglesa, a la que casan con el monarca Danés Christian VII, una mezcla de bipolar sonado y freaky ciclotímico con la cabeza perdida allá por 1779 en una Dinamarca oscura de fe y miseria. En esto que aparece un médico libertino con aires frescos de la Ilustración de Rousseau y Voltaire que con el honesto propósito de modernizar el país se enreda entre los pensamientos débiles del monarca y las caderas de la reina aburrida.  La honestidad le dura al idealista tres revolcones.

 

En definitiva, trío facilón, intrigas palaciegas, y la pena, penita, pena de una muchacha muy mona con un marido que tiene la cabeza perdida y un amante que la pierde en el patíbulo. Al final, pierde el pueblo que se sume de nuevo en la oscuridad (Dicen que el heredero, un tal Federico  siguió el espíritu de su madre y convirtió a Dinamarca en lo que conocemos hoy….Espero que esto no dé para una secuela).

 

Decir de una película de época que el vestuario es hermoso y la ambientación conseguida, es muy poco. La música me recuerda a Leyendas de Pasión. El Rey se salva. La muchachita y el doctor tienen la misma cara desde que aceptaron el guión a la postproducción. El ritmo, soportable, quizás decae un poco al final.  

Las maestras contentas se quedan a leer los títulos de crédito. Comentario final: Entramos de día y salimos de noche. Yo, con mi agenda cultural, me voy a la Azotea. Lástima que no tenían coquinas con alcachofitas. Están en veda.

 

 

DE CINE. OZ, UN MUNDO DE FANTASÍA

ImageMe acojonó con Posesión Infernal (nunca he pasado más miedo). Me asombró con El ejército de las Tinieblas. Me he saltado la serie Spiderman y he disfrutado con Oz, Un mundo de Fantasía. Este Sam Raimi tiene algo que me llega.

Domingo matinal de esos que te llevas a la niña al cine (los niños siempre vienen con una madre bajo el brazo, afortunadamente).  La peli está en esa moda incomprensible de las dos horas de metraje que te hace pensar que tras las palomitas y el agua te quedan dos bajadas al toilet cuando menos.

Empieza con una historia en blanco y negro que te engancha pero que te hace mirar la cara a los niños temiéndote lo peor. Pero el tema gusta y rápidamente empieza la acción y el color.

La película es un libro de autoayuda: no quiero ser un buen hombre, quiero ser un gran hombre y toda esa teoría de ten fe y lo conseguirás. El guión lo habría firmado Jorge Bucay sin duda alguna. Pero, además, es un tratado sobre las mujeres: el supuesto mago, un estafador de tres al cuarto, ligón empedernido, se va encontrado en su carrera con las más diversas y apuestas féminas, desde la pueblerina cortita a la bruja más mala. A todas engatusa y casi con todas sale trasquilado. Eso sí, al final triunfa el corazón y es la rubia con menos tetas la que ve en él lo que ni él mismo intuía. No hay huerto porque es una peli para niños. Beso y en sombras. Triunfa el amor.

Sin en el mago de Oz teníamos a Dorothy, the Tin Man y el León, aquí tenemos a un mono alado, una muñeca de porcelana y a un personaje cascarrabias, junto a dos ejércitos dispares a cada cual más freaky.

Yo he disfrutado más que los niños (y la madre) y he llorado con ganas, que falta me hacía. Después, un par de Leffe tostadas en la Internacional y a casa, que diluvia.