DE CINE. LOS AMANTES PASAJEROS

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Creo que era Mel Brooks quien antes de empezar el rodaje reunía a todo el equipo y al grito de “vamos a divertirnos” daba la orden de salida. En el caso de nuestro insigne Almodóvar, ha debido ser algo parecido a “vamos a comernos la polla” lo que debió gritar al comienzo de estos amantes pasajeros (ni rastro de los amantes, pasajero, más bien efímero, será este título).

Ya está uno muy mayor para que le tomen el pelo y si el que dirige se quiere codear con los grandes, no me imagino a Haneke, ni a Von Triars ni Van Sant haciendo esta chorrada sino es para una fiesta privada y golfa entre colegas y con dinero propio. Para pelis de amiguetes ya tenemos a Santiago Segura, que sabe lo que hace con sus cameos y no se finge pretendido intelectual.

Si triste es lo del aeropuerto de Ciudad Real y Castellón, patético resulta el vuelo alrededor con el tren de aterrizaje estropeado, cojo (palomo maricón). Las pretendidamente divertidas historias de locas, bisexuales, heteros de armario, vírgenes caducas y el hartazgo de paquetes y mamadas no enganchan ni distraen y si lo que busca es atraer al público joven, no se da cuenta don Pedro  de que va de viejo bujarrón baboso de urinario público. Afortunadamente la juventud cuida mucho sus euros para perder siete con este pollo. Por otra parte, aquellos que quieren ver en esta bazofia un regreso a Pepi, Luci…y las Mujeres…pecan de ingenuidad y benevolencia con el maestro. El Deseo (la productora) se ha perdido con el paso de los años y estas dosis de viagra de internet no dan para una erección en condiciones, ni para un aquí te pillo, aquí te mato. Con el debido respeto, váyase a la mierda, Pedroooo!

La compañía era la ideal pero en esta tarde de gatillazo peliculero también fallaron las gambas de Arturo.  Mira que me empeñé en salir!

MUJERES DE MI VIDA (9) En construcción…….

Mari Hada

Como soy de natural caballero decidí declararle mi amor a la antigua usanza. Ella me dedicó una sonrisa benévola y me dijo con tono displicente, anda, levántate y tira esa mierda de rosa que soy alérgica y tengo piel atópica. Sin darme tiempo a recomponer la figura, me recomendó que no se me ocurriera llevarla de camping porque ella las estrellas las quería en la puerta del hotel y cuantas más, mejor, y para terminar me advirtió: no lo olvides, yo no la chupo.

 

Ante esa tesitura yo tenía dos opciones: salir corriendo o quedarme colgado. Ni que decir tiene que opté por la segunda y allí anduve enganchado a esa bruja que me convenció de que era un hada y que no necesitaba varita mágica porque ya hacía lo que le salía del higo (cambió la h muda por una j) gracias a esas dos tetas que dios le había concedido.

 

Fueron días felices y llenos de emoción y vértigo al lado de la entropía con taconazos. Al fin y al cabo a quién le importa andar descabezado y renunciar a la lógica y al sentido común más elemental. Marihada estaba reñida con la sensatez y se movía al albur de su ciclotimia. Junto a ella, nunca supe si era hora del colacao o del champán, si llegaba el invierno o acababa la primavera. Convivir con este disparate era fácil, ni siquiera te tenías que dejar llevar, te arrastraba con su magnetismo bipolar.

 Y en esto que me pasé una temporada viajando a lomos de la escoba de esta bruja a la velocidad del rayo hasta que perdí todos los puntos de mi bolsa de autoestima y necesité recuperar el carné de conducirme por la vida. No obstante, en su haber diré que jamás me engañó con sus pócimas y bebedizos ni recurrió a conjuros maléficos para torcer mi voluntad. Fue su fuerza la que me hizo prisionero de sus caprichos y sus besos los que me cautivaron. Por ella tragué ojos de sapo y comulgué con ruedas de molino. Podría decirse que por ella bebí los vientos, tantos como los que desordenaban su cabeza de chorlito.

MUJERES DE MI VIDA (8) En construcción….

GE

Verano y algo parecido a un congreso. En un taller de trabajo el azar puso a GE en mi grupo. Nos contó, a todos, que recién casada había renunciado a su luna de miel, para asistir y que su marido (lo pronunciaba jose, sin tilde), la había animado, un tipo genial que le había ayudado mucho, un sol, que le aportaba serenidad y con el que, por fin, se había visto formando una familia. Hablaba sin parar y su acento pijo desmayaba las sílabas con desgana y llenaba de musicalidad sus incoherencias. De nuevo, el azar volvió a unirnos  en un roleplay y al terminar sólo tuve que proponer un paseo para acabar la tarde y escuchar (dicen que escucho bien): sus historias de universidad, cómo la abandonó su novio de toda la vida, cómo atravesó el desierto, cómo apareció jose, un chico genial, y todos los planes para una vida juntos. Al llegar a la boda, una ceremonia religiosa preciosa que ofició el hermano jesuita de jose, la besé y ella cerró los ojos. La noche se nos hizo corta y no hubo arrepentimiento, sólo algún no sé qué me ha podido pasar. Nos despertó el teléfono. Era jose, un tipo genial, sin duda.